Orientaciones y Formas de relacionarse

5 Mitos que impiden que aceptemos el Poliamor

Cuando le digo a la gente que soy poliamorosa, siempre me encuentro con mucha curiosidad.

Aunque a veces la gente actúa de manera discriminatoria, suelo recibir muchas preguntas y reflexiones respetuosas.

“¿Cómo funciona?”

“Si tu pareja no tiene celos, ¿cómo sabés que en verdad le gustás?”

“¿Cómo funcionaría si quisieras casarte y tener hijos?”

Mientras más preguntas recibo, más me doy cuenta de que la sociedad nos ha enseñado muchos mitos heteronormativos sobre el amor.

Estos mitos limitan nuestro entendimiento de las relaciones y resultan en discriminaciones contra muchos grupos de gente, incluyendo a la gente poliamorosa.

Verán, estamos socializados para creer ciertas cosas sobre el amor, las relaciones y el sexo. Nos dijeron que algunas relaciones son “buenas”, “normales” y “aceptables”, mientras que otras son “pervertidas” y “antinaturales”

Estas normas sociales implícitas son influenciadas por algo que llamamos “heteronormatividad”.

La heteronormatividad sostiene a la heterosexualidad como la norma, pero también resulta en discriminaciones contra la gente en la industria del sexo, gente a la que le gusta el BDSM/kink, gente que tiene sexo premarital o extramarital, gente que tiene sexo por razones no reproductivas, parejas intergeneracionales, gente que usa juguetes sexuales… Básicamente, todos los que tengan un estilo de sexo considerado “raro” o anormal.

La heteronormatividad también impone ciertas ideas sobre cómo funcionan las relaciones románticas y sexuales.

Ya sea el caso de una persona monógama queriendo apoyar a las personas poliamorosas, una persona poliamorosa incorporando el poliamor, u otro, aceptar el poliamor requiere desaprender los mitos de la heteronormatividad que nos enseñaron sobre el amor.

¡Reflexionemos críticamente sobre algunos de esos mitos!

  1. Todos tenemos un “alma gemela”

Hacemos películas sobre eso. Escribimos libros sobre eso. Cantamos canciones sobre eso.

La sociedad impone constantemente la idea de que todos tenemos un “alma gemela”, también conocida como “la persona indicada”, alguien allá afuera que es la persona perfecta para cada uno de nosotros.

Hay varios problemas con esta idea.

En primer lugar, implica que una buena relación está predestinada, más que creada y mantenida con trabajo duro.

No puedo contar la cantidad de veces que amigos míos tuvieron miedo de dejar una relación tóxica por miedo a que sus parejas fueran “la persona indicada”.

“¿Y si es mi verdadera alma gemela?”, preguntan. “¿Y si estoy tirando todo esto y es el único verdadero amor que voy a sentir?”

La situación opuesta también es posible. Tuve un amigo que ponía muy poco esfuerzo en las relaciones porque creía que si una relación estaba “destinada a ser” y su pareja realmente era “la persona indicada”, la relación funcionaría de todas formas.

En segundo lugar, la noción de “la persona indicada” marginaliza a las personasarrománticas, o sea, personas que sienten poca o ninguna atracción romántica.

En tercer lugar, la idea de “la persona indicada” deja de lado a las personas poliamorosas.

Podemos amar a más de una persona a la vez, y negarlo es invalidar la experiencia que otra persona vivió.

¿Y si hay un número de personas con las que podría tener relaciones simultáneas, felices y sanas? ¿Y si no hay “una“ persona indicada para mí, sino varias personas que pueden ser compatibles conmigo?

El núcleo de esta idea es la noción de que los humanos pueden amar sólo a una persona a la vez. Lo que me lleva al siguiente mito…

2. Si tu pareja quiere a alguien más, es porque sos la persona inadecuada

Es tal vez por el mito del “alma gemela” que creemos que tener una relación romántica es adecuado para cualquiera. Por esta razón, muchas personas tienen la noción de que si querés salir con alguien nuevo es porque tu pareja actual no es lo suficientemente buena o adecuada.

Pero ¿por qué es eso?

Conozco personas que tienen más de un hijo, no porque su primer hijo sea inadecuado, sino simplemente porque quieren más hijos.

Tengo más de un amigo, no porque ninguno de ellos sea inadecuado, sino simplemente porque quiero más amigos.

De manera similar, podría estar en una relación romántica con más de una persona a la vez. Esto no es porque mi actual pareja es inadecuada de ninguna forma, sino simplemente porque quiero salir con otras parejas también.

Si me enamoro de una persona nueva, es un amor independiente del que comparto con mi pareja. Mi amor por una persona no reemplaza al otro; simplemente coexisten.

Tengo la creencia de que ninguna persona por sí sola puede llenar todas nuestras necesidades y deseos a la vez. Mi pareja es extraordinaria e increíble, y no puede darme absolutamente todo lo que necesito.

A la inversa también es así, por más que lo intente, no puedo darle a mi pareja todo lo que quiere y necesita.

No es porque algo está mal con cualquiera de nosotros. Es sólo porque es imposible darle a alguien todo lo que necesita, y esperar eso de alguien terminará en un desastre. Todos tenemos muchas necesidades diferentes, y necesitamos diferentes fuentes de donde atender esas necesidades.

La razón por la que salgo con mi pareja es porque la amo muchísimo. Me hace increíblemente feliz. Nuestra relación es sana, hermosa y nos nutre.

Ninguno de esos puntos requiere que complete todas mis necesidades.

Sólo porque una persona no puede darle a otra todo lo que necesita, no significa que no sea valiosa e importante.

Las personas monógamas también pueden relacionarse con esto: por mucho que ames a tu pareja, es importante tener otros amigos también, porque obtenés diferentes cosas de tus diferentes relaciones.

En el poliamor, miles de relaciones diferentes  —cada una con sus beneficios, problemas y dinámica—  pueden teóricamente coexistir.

3. Los celos son indicadores de Amor

Si amás a una persona, la querrías toda para vos. ¿Cierto?

Bueno, no. Pero eso es lo que la sociedad nos enseña.

No estoy diciendo que los celos no sean un sentimiento legítimo, ni tampoco que las personas poliamorosas nunca sientan celos; creeme, ¡a veces los sentimos!

En vez de eso, estoy diciendo que no deberíamos equiparar a los celos con el amor.

Las personas poliamorosas suelen referirse a la idea de “compersión”: el sentimiento de alegría que experimentás cuando ves a tu pareja disfrutando otra relación romántica y/o sexual.

Cuando mi pareja está emocionada con una nueva persona, yo también estoy emocionada por ella. La amo profundamente y me hace feliz verla feliz, ya sea yo la fuente de esa alegría o no.

Sentir celos suele venir de un sentimiento de ser inadecuado. Como mencioné antes, solemos pensar que si nuestra pareja se siente atraída por alguien más, es porque somos inadecuados.

Pero esa simplemente no es la verdad. Como yo sé que yo soy capaz de amar a más de una persona a la vez, le creo a mi pareja cuando dice que también ama a alguien además de a mí.

Porque entiendo su atracción, sé que sus sentimientos hacia otros no significan que soy inadecuada. Entonces, no tengo ninguna razón para estar celosa, aunque amo mucho a mi pareja.

Una vez más, no estoy diciendo que nunca sintamos celos; estoy diciendo que los celos no son un indicador de amor.

4. Un hogar con dos padres es mejor para los niños

Algo que la gente suele preguntar es qué pasará si algún día quiero tener hijos.

Esto habla de muchas ideas heteronormativas que tenemos sobre la familia. Solemos creer que las familias funcionan mejor cuando los niños viven con sus padres (biológicos y casados).

Pero a veces las familias funcionan diferente, ¡y está bien!

Fui criada por una madre soltera, mis abuelos, mis hermanos mayores y familia extendida, y resulté bien.

Si algún día termino teniendo hijos y soy parte de una situación poliamorosa en el momento, creo que mis hijos serían muy felices.

Las parejas involucradas en una situación poliamorosa pueden ser una gran fuente de apoyo. A veces, las parejas comparten su tiempo, energía y dinero con otra pareja, lo que significa que se forma una gran red de apoyo.

Entonces si tengo relaciones múltiples mientras crío niños, es probable que mis hijos estén rodeados de amor, no sólo de mi parte y de mis parientes, ¡sino también de la de mis parejas y sus parejas!

Tal vez esté en una situación como esa. Tal vez esté en una relación monoamorosa. Tal vez sea una madre soltera. ¿Quién sabe?

Lo que importa en un hogar no es el número de padres que tenga un niño, sino la calidad de las relaciones entre los miembros de la familia.

5. El matrimonio es la máxima demostración de amor

No puedo contar la cantidad de veces que la gente me preguntó “Pero ¿con quién te casarías?” cuando escuchaban que tenía más de una pareja.

¿Por qué es el matrimonio tan central en nuestras ideas de amor y relaciones?

La forma en que la sociedad prioriza el matrimonio sobre todas las otras formas de relaciones es —como mínimo— problemática.

En “Minimizing Marriage: Marriage, Morality and the Law” (“Minimizando el Matrimonio: Matrimonio, Moral y la Ley”), la filósofa Elizabeth Brake problematiza la noción de matrimonio. Una afirmación importante que hace es que las relaciones matrimoniales son social y legalmente privilegiadas sobre otras relaciones.

Ella resalta que:

“[…] la gran importancia social y legal concedida al matrimonio y a relaciones parecidas es injustificada y […] este privilegio lastima, a veces injustamente, a aquellos no orientados hacia relaciones monógamas. Aquellos heridos incluyen miembros de múltiples amistades significativas superpuestas como las redes de cuidado de adultos o las tribus urbanas, las personas asexuales, las solteras y las poliamorosas.”

Pensalo: ¿cuántos beneficios legales puede tener una persona al estar casada? ¿Cómo reacciona la sociedad ante las parejas casadas, en oposición a la reacción de la sociedad ante las parejas que no están casadas?

Brake continúa para resaltar las normas que rodean al matrimonio. Ella describe el concepto de “mononorma” de la siguiente manera:

“[…] el asumir que la relación central, exclusiva y amorosa es normal para los humanos, como si fuera un objetivo compartido universalmente, y que tal relación es normativa, en el sentido de que debería apuntarse a eso preferentemente antes que a otros tipos de relaciones.”

En otras palabras, la mononorma es la idea de que todas las personas deberían intentar tener una sola relación romántica y de que esa relación es la más importante.

Algunas personas le dan valor al matrimonio, y eso está bien. Pero otras no, y es injusto decir que el reconocimiento legal de una relación (o relaciones) implica que las demás relaciones sean menos válidas o importantes.

A fin de cuentas, el matrimonio es el reconocimiento del Estado de tu relación con alguien. El Estado no es una pareja en tu relación, entonces ¿por qué debería poder definir cuán importante es?

Una vez que descentremos la importancia del matrimonio en nuestras discusiones sobre amor y relaciones, podremos empezar a aceptar la idea del poliamor.

***

Estos mitos heteronormativos son una gran parte de la razón por la cual el poliamor es visto como inválido, raro y anormal por algunos.

Y estos mitos no sólo lastiman a las personas poliamorosas. Funcionan en conjunto en una cultura heteronormativa que termina lastimando a mucha gente. Por esta razón, es imperativo que empecemos a notar estos mitos y a desafiarlos cuando se manifiesten.

Cuando las personas, si es que lo hacen, experimentan el amor romántico, esas experiencias son diversas. Si queremos crear una sociedad igualitaria y no opresiva, necesitamos recordar una simple verdad:

No hay una forma “correcta” de amar.

Traducción:Navimuse