Amor Propio, Relaciones Sanas y Abuso

8 señales de que tenés una amistad abusiva

Por Kai Cheng Thom / 07/06/16

“If you wanna be my lover, You gotta get with my friends, Make it last forever, Friendship never ends” —The Spice Girls, “Wannabe” [Si querés ser mi amante / Tenés que llevarte bien con mis amigxs / Hacé que dure para siempre / La amistad nunca termina]

Ojalá alguien me hubiera avisado de chiquita: La amistad es un tipo muy especial de amor - tan así que te puede romper el corazón de una manera muy especial.

Más allá del constructo de familia nuclear - fuera de las angostas normas sociales que privilegian al matrimonio heterosexual, al romance y a la familia sanguínea por sobre cualquier otra relación - una amistad lo puede ser todo: Dolor, recuperación y todo lo que hay en medio.

Por ejemplo, si sos una chica trans suicida exiliada de su propia familia de sangre, como solía serlo, tus amigos son esa gente que junta todas las partes que se te rompen para ir pegándotelas con paciencia y La Gotita.

Tus amigxs te muestran cómo devolver las piñas, cómo hacer guita, dónde conseguir hormonas; te cuidan cuando te enfermás y te dan nombres lindos, ya que desde la infancia lo único que vienen haciendo es darte nombres insultantes de mierda. Tus amigxs te muestran quién sos, te enseñan a soñar y a poder decir en quién y en qué te querés convertir.

Tus amigxs son, a veces literalmente, tu vida.

Y cuando las amistades tienen tanto poder e importancia, conllevan no solo el potencial de ser hermosas y sanadora, también pueden llevar a la violencia y al abuso.

Nadie te dice eso de chiquitx.

La sociedad te da un mapa defectuoso de adónde se dirige el romance: La mayoría de la gente tienen algo de idea sobre lo que es “Sano” y lo que no en una relación romántica (por más afectadas que estén esas visiones por estereotipos de género y clichés de Hollywood).

Tendemos a pensar bastante en que las relaciones sexuales y románticas pueden ser violentas y abusivas – aun siendo que nos enseñan esto principalmente desde un contexto heterosexual monogámico.

Pero nunca nos enseñaron a nutrir y cuidar la salud de nuestras amistades. No hay una fórmula socialmente aceptada para empezar o mantener una amistad, mucho menos para terminar una.

Esto significa que estamos menos equipados para reconocer – mucho menos responder – a la violencia o el abuso entre amigxs cuando pasa.

Y es algo que pasa de verdad – frecuentemente de formas similares al abuso de otro tipo de relaciones y por razones similares. Porque el abuso es el mal uso del poder contra otrxs por aquellxs que no saben cómo cubrir sus necesidades de mejor manera – y como había dicho, a veces las amistades son el único camino que tenemos para cubrir las nuestras.

Algunas de las formas más aterradoras y viciosas de abuso que he visto y experimentado pasó “entre amigxs”, en ese aterrador, increíble, excitante y vulnerable momento de mi vida donde justo había dejado a mi familia y mis amigxs eran el único apoyo que tenía. Un montón de cosas que si pasaran ahora, no las consideraría copadas.

Como cuando tenía dieciocho y mi mejor amigo homosexual – muchos años mayor que yo – me llevó a su casa después de una noche larga para “asegurarse de que estuviera segura” y desperté al día siguiente sin ropa con su mano entre mis piernas.

O cuando un grupo de amigxs me acosó sexualmente y me trató para el orto regularmente por un año para después abandonarme cuando traté de matarme.

O cuando desarrollé una de mis mejores amistades codependiente con una persona queer que no aceptaba “No” por respuesta cuando yo no podía o no quería estar con elle, y me pegaba – al punto de hacerme moretones – para mostrarme “cuánto le lastimaba”.

Pero no soy una víctima inocente o una sobreviviente sin culpa. Yo también hice cosas inaceptables, manipuladoras y violentas a amigos. A veces porque no sabía hacer nada mejor. A veces porque sentía que no tenía opción. Y la mayoría de las veces, como sobreviviente o perpetradora, no sabía que lo que estaba haciendo era abuso porque nunca me dijeron que una amistad podía ser abusiva.

Así que cambiemos eso, acá y ahora.

Esta es una lista de señales para reconocer al comportamiento abusivo en el contexto de una amistad.

 

1) Tu amistad se basa en la ansiedad y el control más que en amor y apoyo mutuo.

En cualquier tipo de relación, ya sea romántica, sexual o platónica, un indicador clave para reconocer al abuso es la presencia de miedo como fuerza primaria emocional dentro de la dinámica.

Cuando el abuso está presente en una amistad, tanto sobreviviente como perpetrador pueden ser motivados por sensaciones de ansiedad, preocupación y miedo. Miedo de que te abandonen. Miedo de que te ataquen. Miedo de decir no. Miedo de decir la verdad, de estar equivocadx, de que te lastimen física o psicológicamente, de buscar ayuda fuera de la amistad, de no ser capaz de sobrevivir solx. La diferencia es que lx amigx que perpetra el abuso responde a su miedo usando violencia emocional y/o física para ganar control y así sentir seguridad sobre su terreno social – incluyendo a la otra persona.

Sin embargo, esto hace que quien recibe el abuso sienta miedo y sea menos capaz de poner límites y hacer cambios en la relación.

 

Por supuesto, esta dinámica siempre es más transparente por escrito que en la realidad: En la vida real, las amistades abusivas son mucho más turbias, lo bueno mezclado con lo malo, el amor mezclado con la violencia.

Cuando iba a la Universidad, me autoconvencía de que el grupo de amigues queer que me molestaba constantemente, denigraba mi expresión de género e invalidaba mi experiencia con trastornos mentales, “lo hacía porque se preocupaban por mí”.

Cuando unx de esxs amigxs me dijo que estaba “loca” y era una “manipuladora” por tratar de poner límites, me decía a mí misma que tendría que agradecer que se tomaran el tiempo de ayudarme a ser mejor.

Me convencí de todo esto porque, a decir verdad, nunca había tenido un grupo en serio de amigxs queer antes y no sabía qué haría sin ellxs. No sabía que me merecía algo mejor. Y nunca se me pasó por la cabeza que toda esa situación podría ser un “abuso”. Porque yo creía que el abuso era algo que solo podía pasar entre los padres y sus hijxs o entre parejas románticas o sexuales.

Esta es la verdad de las amistades: Si duele más de lo que te hace bien, puede ser abusivo.

Si pasás más tiempo preocupándote sobre lo que tu amigx vaya a pensar, decir o hacer; que lo que disfrutás de su compañía, tendrías que preguntarte a vos mismx: ¿Qué es lo que está pasando en realidad?

 

2) Sentís que las normas de tu amistad no son negociables.

Las paredes internas de una amistad abusiva son rígidas e inflexibles. Cuando unx amigx abusa de vos, tu amistad toma una forma muy particular. Una persona apoya a la otra y no viceversa. El nivel de intensidad de la amistad – la cantidad de veces en la semana en que se ven, las cosas que hacen juntxs, las otras personas con las que está “permitido” pasar tiempo – siempre está a full. Esta dinámica de abuso en una amistad tiene una tendencia a desarrollarse especialmente en un contexto de aislación y dependencia – cuando unx o ambxs amigxs son el único punto de acceso mutuo al apoyo o a recursos necesarios, incluyendo a recursos emocionales como cuidados y afecto.

Cuando era esa adolescente trans desesperada, tenía mi mejor amigx a quien necesitaba ver, o por lo menos hablar, todos los días – no sabía por qué, pero si no lo hacía, me sentía terriblemente desesperada y sola.

Esto pasa porque la gente suele ansiar constancia y estabilidad en sus relaciones.

En psicología esto se conoce como necesidad de apego, y está allá arriba con necesidad como comida y refugio en términos de importancia para la mayoría de los individuos. La gente que sufre traumas o marginación social – Como, por ejemplo, las chicas trans adolescentes de color – tiene una tendencia a sentir esta necesidad mucho más intensamente que gente bien amada y validada por la sociedad toda su vida.

Pero sin importar cómo ocurra en una amistad esta necesidad de apego, es algo que debe negociarse consensualmente.

En otras palabras, deberíamos hablar de lo que queremos de nuestras amistades de la misma manera en que hablamos de lo que queremos de nuestras relaciones románticas y sexuales.

 

3) Tu amigx no quiere respetar tus límites

Gran parte de ser consensual en nuestras expectativas de una amistad es respetar los límites de cada uno – algo que gran parte de la sociedad hace difícil de llevar a cabo al ignorar el concepto de límites personales por completo.

Aun cuando realmente hablamos de límites, solemos entenderlos como limitaciones sobre lo que podemos hacer – o sea, límites que nos dicen cuándo y cómo no se nos permite tocar a alguien, hablar con alguien, ser sexual con alguien, y así.

Pero me gusta pensar en los límites como lugares donde la personalidad de un individuo termina y empieza la del otro. O sea, tener buenos límites significa tener un entendimiento claro de la diferencia entre tus pensamientos, emociones y necesidades con respecto a las de la otra persona.

Cruzar un límite es hacer que lo que el otro necesite gire en torno a tus propios deseos – como interpretar automáticamente cuando un amigx no quiere pasar tiempo con vos como un reflejo de qué tan importante sos para esa persona.

Por ejemplo, cuando iba la universidad tenía una amiga muy cercana que cambió su estilo de vida para poder salir a emborracharse con grandes grupos de gente.

Debido a que me pone emocionalmente susceptible estar entre mucha gente borracha – me trae muy malos recuerdos de ser abusada sexualmente en fiestas – le dije a esta amiga que me gustaba estar con ella a solas pero que no la iba a acompañar más a fiestas con mucho alcohol.

Traté de aclararle que no le estaba diciendo que tenía que dejar de tomar, o que estaba mal tomar alcohol, que simplemente no me interesaba hacerlo por elección propia. Y aun así, ella se enojó mucho. Me mandó una ponchada de mails diciéndome, enojada, que era una egoísta, una inmadura, que la estaba rebajando por beber alcohol, y de ahí empezó a decirle a todxs nuestrxs amigxs mutuxs que “enloquecí”.

Ella sintió el límite que había puesto como una crítica personal, a lo que respondió atacándome abusivamente.

 

4) Tu amigx te toca regularmente o te golpea sin consentimiento

 

Contacto sexual no consentido es una de las formas más comunes de negarse a respetar los límites dentro de una amistad. Noté que esto puede ser muy común dentro de ciertas comunidades homosexuales y/o queer donde las líneas entre relaciones amistosas y sexuales pueden ser poco claras.

Tenía un amigo que me lamía (!) regularmente sin mi consentimiento. Cuando le pedía que parara, me decía que me “calmara” que se lo hacía a “Todxs sus mejorxs amigxs” (!!).

Sin embargo, el acoso y abuso sexual dentro de las amistades es extremadamente común dentro de las comunidades. Las estadísticas sobre violaciones muestran que la mayoría de los abusos sexuales en realidad ocurren entre conocidxs.

En el contexto de una amistad abusiva, el acoso y abuso sexual se disfrazan de “broma”, “juego” o “estar jodiendo”. A veces lo dejamos pasar  diciendo “Él es así”, “Es una joda nada mas” o “Ella siempre se pone toquetona cuando se pone en pedo”. Pero solo porque alguien supuestamente está tratando de ser graciosx o porque lx conocés hace años no hace que el contacto sexual sin consentimiento esté bien.

 

5) Hay violencia física.

Siento que este hecho es el más obvio pero, desgraciadamente, no. Como terapeuta, he visto a un montón de chicxs y especialmente adolescentes que me cuentan del abuso físico que ocurre en sus amistades. Y normalmente hay algún tipo de explicación para esto. “Mi amigx solo me pega cuando está borrachx.” “Mi amigx está pasando por una crisis de salud mental.” “Hice algo para merecer los golpes.” “No pasa todo el tiempo – solo de vez en cuando.”

No importa si sos chico, adolescente o adulto. Se supone que tus amigxs no te pegan ni te lastiman.

Jamás.

 

6) Tu amigx te fuerza a hacerte cargo de su salud y/o seguridad.

 

Se ha escrito un montón sobre situaciones de violencia en la intimidad de una pareja donde una parte fuerza a la otra a hacerse cargo de la vida de la primera: Esencialmente, lx compañerx abusivx usa la amenaza de su propia muerte o lesión para forzar a la parte abusada a proveerles con intimidad y cuidado.

Así que siempre me sorprende que hablemos tan poco de dinámicas similares entre amigxs. Pero pasa todo el tiempo – y de la misma manera.

Cuando unx amigx repetidas veces pone su vida en tus manos con el fin de hagas algo por ellxs, no te están mostrando cuánto confían en vos ni qué tan especial sos para ellxs – aun cuando piensen así de verdad.

Están haciendo algo emocionalmente violento y profundamente injusto.

 

7. Te hacen sentir como que siempre hacés algo mal.

 

Parte de lo que hace a las amistades con gente abusiva tan difícil de hablar es que justamente el abuso pasa dentro de una amistad y no en otro tipo de relación.

Esto hace mas fácil hacer “gaslighting” (manipular a la otra persona haciéndola dudar de su memoria, percepción y/o cordura) y que se enfoque la culpa en otras cosas, porque lx amigx abusivx te puede decir “Melodramáticx” o “Locx” por sugerir siquiera que algo abusivo o inapropiado esté pasando.

Así como la sociedad no reconoce la importancia o primacía de las amistades, también se rehúsa a reconocer el dolor y la compulsión que hay a veces bajo ellas.

Cuando estás atrapadx en una amistad con una persona abusiva, puede ser fácil sentir que siempre estás malinterpretando algo, que tu amigx tiene el argumento perfecto o la mejor racionalización para la manera en que te comportás.

Un ejercicio que me gusta hacer con clientes de terapia que se están recuperando de la manipulación psicológica es “desenfocar” el recuerdo de la  relación abusiva – en otras palabras, deshacerse temporalmente de los detalles preciosos de qué se dijo y dónde. En vez de pensar en palabras y hechos, les pido a mis clientes que se enfoquen en lo que sienten por ese recuerdo.

El “Gaslighting” y la manipulación son un truco del lenguaje; pasan al nivel de las palabras y los pensamientos complejos. Cuando somos psicológicamente abusados, nos enredamos en los detalles: razones, argumentos, debates, hechos – cosas que nos convencen que estamos equivocadxs.

Pero lo que realmente pasa está a menudo debajo de eso, al nivel emocional. Preguntate esto: ¿Tu amistad te hace sentir lastimadx, asustadx y avergonzadx?

Así no te hace sentir una amistad sana.

 

8. Tenés miedo de irte.

 

Esto me devuelve al primer punto de esta lista: Miedo. Cuando llega a ese punto, el abuso está hecho para que lx otrx tenga miedo de irse.

El miedo creado por el abuso – miedo como arma – puede tomar mil formas. Miedo de que te lastimen físicamente. Miedo de que se mueran sin vos. Miedo de no poder sobrevivir, o no saber quién sos, después de que se vayan.

Me tomó un buen tiempo darme cuenta de esto, pero esta es la verdad: Siempre tenés permiso de dejar una amistad. Siempre, siempre, siempre. No importa hace cuánto son amigxs, qué tan importantes dicen que sos para ellxs, o cuánto dependen de vos (véase punto #6).

Siempre tenés permiso de dejar una amistad si te están lastimando.

***

Nadie jamás me dijo cuando era Chiquita que la Amistad podía llegar a ser tan o mas importante que la sangre para mí. Pero vivo en un mundo donde ahora la gente elige sus propias familias. Eso es algo tan hermoso – y peligroso, también. Los tipos de amor más especiales son siempre un poco peligrosos, y la amistad no se salva de esto.

Pero acá hay otra cosa que nadie te dice: Amistad no es algo que tiene que lastimarte. Elegimos lastimarnos el uno al otro. Y podemos elegir parar.

Fuente: http://everydayfeminism.com/2016/03/signs-friendship-abusive/

Traducción:Arachno Boris

Revisión:Navimuse