Orientaciones y Formas de relacionarse

Amor libre ¿enemigo de la monogamia?

Rápidamente respondemos: No.

Pero inmediatamente nos vemos en la necesidad de aclarar cual es nuestra postura. Nuestra crítica esencial es hacia las relaciones que siguen una norma preestablecida, de cualquier forma, avanzando hacia una libertad relacional que respete la base misma de cualquier relación, el acuerdo entre partes. Las relaciones de exclusividad sexual entran perfectamente en esta forma.

Nuestra crítica a lo que hoy se entiende por monogamia es que a menudo tiene ciertos sesgos de hipocresía y de indefinición, es bien visto el “ser infiel pero hacerla bien y que nunca se entere” así como también el tener amigos pero “no tan amigos” como para que la confianza supere a la de la pareja.

También criticamos cierta idea de crecimiento natural de la pareja, donde hay etapas preestablecidas a cumplir en un orden, convivir, casarse, tener hijos. Todas situaciones muy válidas y positivas siempre que sean elegidas y que no tienen un orden intrínseco.

  • Casate, sí. Pero hacelo cuando vos quieras. Que nadie te presione para que lo tengas que hacer antes de determinada edad, con una persona que tu familia acepte, con o sin ceremonia religiosa. Queremos que tampoco sientas presión para tener relaciones con tu pareja, y nos encantaría que puedas elegir participar de la crianza, pero cuando quieras y con quien quieras, y que tampoco te quedes anclada a una relación por tu familia.

  • Que nadie te obligue a convivir porque “ya tenés familia” o porque “hay más compromiso si conviven” con esa persona o porque ya llegaste a la “edad límite”. La convivencia es una experiencia enriquecedora siempre y cuando sea deseada. Muchas personas eligen no convivir con sus relaciones y si fueran forzadas a eso la pasarían muy mal.

Tampoco creemos en una idea evolutiva de las relaciones donde una relación poliamorosa (más de dos personas) sea superior a una pareja, son dos formas libres de relacionarse y ninguna es mejor que la otra.

Consideramos la monogamia como una forma más de relacionarnos, defendemos el derecho a elegir otras formas pero sin imponer nunca ninguna forma como norma.

La infidelidad no es una parte natural de las relaciones, la infidelidad es la ruptura de un acuerdo y debe evitarse en cualquier tipo de relación sana, una relación poliamorosa no es una relación de cuernos aceptados, es una relación con reglas que respetar, creemos en el respeto mutuo y por lo tanto en el cumplimiento de los acuerdos.

No estamos de acuerdo con una sucesión natural de experiencias en ninguna forma, se puede ser poliamoroso y después monoamoroso y viceversa.

La posición de ALA con respecto a la exclusividad en las parejas

En ALA, creemos que los acuerdos de exclusividad entre dos personas también están incluidos dentro de nuestra definición de amor libre.

Entre la gente que practica formas disidentes de relacionarse, es común encontrar posturas que critican la exclusividad por considerarla dañina, retrógrada y la consideran una contrapartida del amor libre. También, muchas personas que practican la exclusividad piensan que desde ALA estamos en contra de esas relaciones.

En principio, es importante aclarar que no cuestionamos a las relaciones de exclusividad sexual y/o romántica sino que cuestionamos a la mononorma. La mononorma es un sistema normativo que engloba una serie de valores: naturalización de la monogamia; sentido de propiedad del otro; imposición de la heterosexualidad y los roles de género; jerarquización de la pareja romántica por encima de cualquier otro vínculo; invisibilización o estigmatización de otros modelos relacionales. Sostenemos que podemos relacionarnos de forma monoamorosa sin adoptar todo el resto del conjunto de valores mononormados. Utilizamos la palabra monoamor para referirnos a las relaciones de exclusividad sexual y/o romántica sanas, en contraposición a las relaciones mononormadas hegemónicas.

Creemos que no existe ningun criterio cerrado para establecer en qué relaciones hay más amor o más compromiso: ni la convivencia, ni compartir la crianza, ni la exclusividad, ni el tiempo compartido. Sólo vos sabés lo que significa cada relación en tu vida.

Por eso las personas que hacemos ALA queremos dejar en claro nuestra postura con respecto a la exclusividad en las relaciones:

  • No estamos de acuerdo en decir que “de los cuernos no se salva nadie”. Muchas personas están dispuestas a respetar sus compromisos, incluso si son de exclusividad. Existen personas monógamas que no han engañado a nadie, e incluso en nuestras comunidades hay muchas personas poly o amarquistas que tuvieron una etapa monogámica y no fueron infieles.

  • No pensamos que está mal casarse. Casate, sí. Pero hacelo cuando vos quieras. Que nadie te presione para que lo tengas que hacer antes de determinada edad, con una persona que tu familia acepte, con o sin ceremonia religiosa. Queremos que tampoco sientas presión para tener relaciones con tu pareja, y nos encantaría que puedas elegir participar de la crianza, pero cuando quieras y con quien quieras, y que tampoco te quedes anclada a una relación por tu familia.

  • Que nadie te obligue a convivir porque “ya tenés familia” o porque “hay más compromiso si conviven” con esa persona o porque ya llegaste a la “edad límite”. La convivencia es una experiencia enriquecedora siempre y cuando sea deseada. Muchas personas eligen no convivir con sus relaciones y si fueran forzadas a eso la pasarían muy mal.

  • Si tu relación se terminó, eso no significa que hayas fracasado. Incluso si te engañaron, incluso si te dejaron por otra persona. El éxito de una relación no tiene que ver con su duración ni con su desenlace. Hoy muchas personas ven como a un fracaso que una relación se haya terminado, descontando que tal vez era mejor separarse.

  • Si fuiste poly pero encontraste a una pareja con quien de ahora en más preferís tener exclusividad tampoco es que “te traicionaste”. La única forma de traicionarte en tus relaciones es que termines haciendo lo que no querés. Mientras tengas seguridad en tus elecciones nuestra comunidad va a respaldarte y respetarte siempre.

  • No es cierto que todo el mundo en algún momento le tiene ganas a alguien por fuera de su pareja. Aunque algunas personas no lo crean, existe gente que no quiere tener sexo con más de una persona, y también existe gente que se enamora sólo una vez en la vida.

  • Desear a otra persona, inclusive teniendo una relación monogámica, no es un indicio de que la relación va mal. Tiene que ver con las necesidades dinámicas de cada persona. Nadie tiene derecho a decirte que tu relación es “una mentira” porque vos o tu pareja sienten deseos, impulsos sexuales o románticos hacia otras personas. Podés elegir cómo actuar frente a esto que sentís, y seguir eligiendo la exclusividad.

Proponemos un proceso reflexivo acerca de nuestras formas de relacionarnos. Si ese proceso realmente nos lleva a elegir el monoamor, es tan válido como cualquier otra configuración. Imponer el poliamor o cualquier otro modelo no-monogámico sería tan errado como imponer la monogamia.