Hijos, convivencia, problemas legales

La anarquía relacional de una madre

Por Louisa Leontiades / 02/05/16

Al haber trabajado como contadora, he estado atada a etiquetas gran parte de mi carrera profesional. Pero empecé a estar cada vez más insatisfecha respecto a las etiquetas disponibles para mi vida personal y mi vida amorosa.

 

Antes usaba la palabra poliamorosa para describirme. Entendía que la posibilidad de amar a muchxs era lo suficientemente amplia como para abarcar una multitud de configuraciones. Pero después de la popularización del término, mucha gente comenzó a preguntarme si era equivalente a consentir orgias y me cansé de explicar que más amor no necesariamente equivale a más sexo. Incluso el amor romántico, para mí, no necesariamente involucra sexo. Estoy enamorada de alguien a quien he conocido por más de veinte años. Ese amor es correspondido. Pero él está casado y ellxs son monógamxs. Su esposa es una amiga muy especial para mí y es consciente de nuestros sentimientos. Sabe también que nunca los llevamos a la práctica.

 

Me sugirieron que la “anarquía relacional” sería una buena opción: una filosofía en donde la amistad es casi tan importante como el resto de las relaciones, donde el énfasis está en la autonomía, la confianza y la construcción de tus propios compromisos y configuraciones. Algunxs la ven como una categoría dentro del poliamor, otrxs no. Y sin embargo, todavía tengo mis dudas. Al haber crecido tanto el movimiento de la anarquía relacional, se ha formado una nueva interfaz a través de la opinión popular. Cada relación es única, eso dicen, ninguna relación es más alta jerárquicamente que otra, por definición. Para mí, no es así.

 

Yo tengo una relación primaria. Una relación primaria que está siempre antes que cualquier otra, por definición. Es mi relación con mis hijxs.

 

He construido una familia de forma intencional teniéndolxs a ellxs siempre en mente. Mis compañerxs, mis amigxs e incluso mis lazos familiares normativos son evaluados de acuerdo a esta relación. No sacrifico ninguna parte de mi identidad por esto porque he elegido ser madre. A diferencia de mi trabajo o mi cuenta bancaria, ser madre es una parte importante de mi identidad. Mi paz mental y mi alegría vienen con el reconocimiento de que nuestras relaciones encajan juntas beneficiándonos a todxs en una intrincada y siempre creciente red; de que encontremos siempre las formas en donde cada individuo puede enriquecer de manera única las relaciones en nuestra red familiar.

 

Mis relaciones cambian de forma y evolucionan con las necesidades de cada persona, pero especialmente con las necesidades de mis hijxs. Porque ellxs son menos hábiles en comunicar claramente sus necesidades, menos conscientes de por qué están sintiendo lo que están sintiendo, hablamos con ellxs y sobre ellxs habitualmente. Y a veces los engranajes de una relación no encajan inmediatamente o después de un periodo de tiempo, por una variedad de razones, incluso aunque yo lo quiera. Y eso está bien. Son relaciones que eligen hacer camino por otros lados, por donde encajan más felizmente con otrxs. Quizás, con aquellas que no son madres o que eligen expresar su maternidad de modos diferentes.

A diferencia del mundo monógamo en el que crecí, no creo que más de una relación íntima sea inmoral. No creo que el dolor que se experiencia al crecer sea algo que se deba evitar a toda costa. Creo en el respeto, en la compasión y en la positividad del sexo. Estas son cosas que espero pueda transmitir a mis hijxs, mientras lxs respeto y escucho sus necesidades.

 

Algunas cosas son apropiadas para cierta edad. Algunas cosas son privadas. ¿Qué madre diría otra cosa? Pero el amor, el hecho de que nosotrxs amamos más, no es privado. Yo les enseño a mis hijxs que el amor es y puede ser abundante, ya sea que elijan expresarlo monogámicamente o no. Pero también les enseño que el amor no es el único ingrediente para una relación sana y exitosa. Y que a veces es mejor decir adiós.

 

Fuente: http://postmodernwoman.com/a-mothers-relationship-anarchy/

Traducción:Arachno Boris

Revisión:Alex Ravera