Anarquía relacional y asexualidad

Por Marie Crosswell / 03/06/15

¿Qué es la anarquía relacional?

La anarquía relacional es una forma de vida, una manera de hacer relaciones personales. Es una filosofía, específicamente, una filosofía del amor. Un anarquista relacional cree que el amor es abundante e infinito, que todas las formas de amor son iguales, que las relaciones pueden y deben desarrollarse orgánicamente sin adherirse a reglas o expectativas de fuentes externas; que dos personas en cualquier tipo de relación emocional destacada deben tener la libertad de hacer lo que  desee cada una, dentro de la relación, y fuera de ésta,  con otra gente.

¿Cuándo, dónde, cómo, y por quién fue comenzada la anarquía relacional?

No está claro. Hasta ahora existen muy pocas fuentes sobre anarquía relacional, pero definitivamente es una filosofía que recientemente evolucionó por fuera de la comunidad poliamorosa. Andi Nordgren, una persona queer de origen sueco, desarrolló sus propias ideas sobre la anarquía relacional a través de una discusión en un blog que funcionaba durante los comienzos del 2000. (Andi discute sobre la anarquía relacional en el excelente libro de Deborah Anapol: El poliamor en el siglo 21: amor e intimidad con  más de un compañero.) En los últimos años, más poliamorosos empezaron a explorar la idea de la anarquía relacional, pero todavía es una idea muy nueva.

Pueden ver el artículo de Wikipedia sobre anarquía relacional acá.

¿En qué se diferencia la anarquía relacional del poliamor?

Primero, definamos poliamor.

[N. de T.: el autor utiliza la palabra “ romántica” para referirse a relaciones afectivas de pareja, como forma de diferenciar las relaciones afectivas que no son pareja]

El poliamor es la práctica de tener más de una relación amorosa al mismo tiempo, en una manera abierta y honesta, que requiere el consenso y conocimiento de todas las personas involucradas. El poliamor, que es diferente que la poligamia, es un fenómeno bastante reciente en la civilización occidental que está relacionado a veces con el movimiento de “amor libre” de los años 60.  La poligamia, que es una práctica ancestral y mundial de tener múltiples matrimonios, está basada en la religión y, usualmente, sólo permite a los hombres tener más de una esposa, mientras que prohíbe  a las mujeres tener más de un marido. El poliamor no se trata sobre matrimonio o religión. El poliamor es un movimiento interesado en expandir e incrementar el amor sexual-romántico consensuado; una manera alternativa de construir  la familia y la comunidad.

La anarquía relacional va aún más lejos que el poliamor, en su alejamiento de la norma monogámica.  La anarquía relacional comparte con el poliamor un completo rechazo por la monogamia sexual y romántica, el rechazo al matrimonio legal/institucional, etc. Pero también busca romper lo que yo llamo: la jerarquía de relaciones basadas en la sexo-afectividad, borrando las categorías determinadas por la presencia o ausencia de sexo y/o romance. Como consecuencia, la anarquía relacional, crea equidad en todas las relaciones personales/ íntimas. Una expresión de esta equidad es la libertad de interactuar y valorar una relación que está empezando como una pizarra en blanco, distribuyendo intimidad física, intimidad sexual, intimidad emocional, etc., de acuerdo al deseo de uno, en lugar de atenerse a reglas preexistentes y categorías de tipos de relaciones.

Una persona poliamorosa puede ser y a menudo es un supremacista sexual o supremacista romántico al igual que una persona monogámica. Eso quiere decir, que tanto como la gran mayoría de monógamos, una persona poli puede hacer que sus relaciones románticas y/o sexuales sean superiores a sus relaciones no-sexuales/ no-románticas, únicamente basándose en el sexo o el amor. Una persona poliamorosa puede y suele separar relaciones sexo-afectivas de sus amistades, restringiendo la intimidad y algunos comportamientos a sus relaciones sexo-afectivas.

Un anarquista relacional no asigna un valor especial a una relación porque incluya sexo. Un anarquista relacional no asigna un valor especial a una relación porque incluya romance, siempre y cuando, en primer lugar, reconozcan al romance como una emoción distinta o como un conjunto de comportamientos específicos.  Un anarquista relacional comienza desde un lugar que asume total libertad y flexibilidad, y se asume como el que está a cargo de sus relaciones personales, y decide en cada caso, cómo quiere que sea cada relación. Pueden tener sexo con más de una persona, pueden ser castos toda su vida, pueden vivir con alguien con quien no están teniendo sexo, pueden vivir solos sin importar qué, pueden criar un niño con un compañero sexual o varios compañeros sexuales, pueden criar a un niño con un compañero no-sexual, pueden tener relaciones altamente físicas/sensuales con varias personas de manera simultánea (algunas o todas pueden no estar sexualmente o románticamente involucradas con él), etc. Los anarquistas relacionales reconocen que ningún comportamiento es inherentemente romántico, y que el único comportamiento que es inherentemente sexual es el sexo genital. Lo que determina la naturaleza de un acto dado, son los sentimientos detrás del individuo.

Para los monógamos y la mayoría de los poliamorosos, una “pareja” es alguien con quien estás teniendo sexo y que te atrae románticamente. Y solo ese tipo de relación puede dar lugar al compromiso, a la convivencia, a criar hijos, a la intimidad profundamente emocional y la vulnerabilidad, a la inter-dependencia financiera, al contacto sensual y al afecto físico no genital, etc. Para esta gente un “amigo” no es tan importante como una pareja, porque es ni el objeto ni la fuente de deseo sexual o la atracción romántica. La normativa de la amistad no permite compromiso, convivencia a largo plazo, crianza de niños, completa intimidad emocional, inter-dependencia financiera, el contacto sensual y al afecto físico no genital, acuerdos jurídicamente vinculantes, etc. Los monógamos categorizan sus relaciones de una manera muy obvia y rígida, y muchos poliamorosos siguen las mismas bases del sistema de categorización, que consiste en colocar las relaciones sexo-afectivas por arriba de las relaciones no-sexo-afectivas, y a veces también categorizan sus relaciones sexo-afectivas (por consiguiente, la idea de  pareja “primaria” vs. “secundaria” que se atiene a lo que algunos llaman la polinormatividad).

Los anarquistas relacionales no categorizan sus relaciones personales/íntimas. No consideran a ningún grupo de comportamientos como inherentes de las relaciones románticas o sexuales, lo que ciertamente hace difícil elevar las relaciones sexo-afectivas a una posición superior que las relaciones no-sexoafectivas. Ellos ven a todas sus relaciones personales íntimas, es decir, todas las relaciones que no son profesionales o casuales, como igualmente importantes, únicas, que cumplen diferentes necesidades o deseos en sus vidas, y que poseen un potencial emocional/físico/de intimidad mental, amor y satisfacción, similar o idéntico. Un anarquista relacional no coloca un límite emocional en las relaciones no-sexuales/no-románticas o en las amistades sexuales desprovistas de “romance”.  No limita afecto físico/sensual en sus relaciones no sexuales solamente porque no son sexuales o románticas. Tampoco espera pasar la mayor parte del tiempo con solamente un compañero sexual/romántico o con sus compañeros sexuales/románticos en general, como tampoco consideran que esas relaciones merecen más atención o tiempo que las no-sexuales o no-románticas.

¿Se puede aplicar la anarquía relacional a personas asexuales, arrománticas, de orientación sexual mixta, o castas? ¿Cómo?

La anarquía relacional puede ser una filosofía que es altamente compatible con la castidad asexualarromántica y la orientación sexual mixta, mucho más que el poliamor. Siendo una persona con alguno de esos rasgos, ya te has alejado del sistema de normativo de las relaciones con el que viven la mayoría de las personas. Probablemente ya hayas rechazado la jerarquía basada en relaciones sexo-afectivas, ya estás en una posición que cuestiona la validez de la monogamia (tanto sexual como romántica), ya estás en una posición que desdibuja o borra los límites entre amistad y pareja romántica, etc, solamente debido a quién sos. Ya estás en una posición de desafiar las ideas sexuales-románticas de la mayoría sobre lo que hace a una relación “romántica”, a un compañero de vida, a una familia, etc.

Los asexuales románticos pueden ser poliamorosos, ya sean castos o sexualmente activos, y pueden tolerar las mismas reglas que los monógamos que no son asexuales: crear una jerarquía de relaciones en el que el romance es superior, restringiendo la mayor cantidad de formas de intimidad a sus relaciones románticas, considerando las relaciones románticas como los únicos vínculos que pueden ser primarios o compañeros de vida, etc.

Por otro lado, una persona asexual, ya sea romántica o arromántica, puede fácilmente practicar una anarquía relacional no-sexual, que es particularmente radical. Desde mi punto de vista,  la anarquía relacional más que nada gira en torno a la búsqueda de equidad entre sus relaciones, para que las relaciones sexuales no sean superiores a las no-sexuales, y las amistades románticas no sean superiores a las no-románticas. Y esa igualdad significa que un amigo no-sexual o no-romántico tiene el mismo acceso al amor, intimidad, afecto físico, soporte, etc. Eso quiere decir que un amigo no-sexual o no-romántico puede convertirse en un compañero de vida de un anarquista relacional, o uno de sus compañeros de vida. La anarquía relacional provee el tipo de respeto, seguridad, oportunidad, equidad y amor que una persona asexual necesita, especialmente si están solteros, o si no están necesariamente buscando  solamente a un compañero romántico de vida, para consumar todas sus necesidades en una relación romántica tradicional.

La anarquía relacional debería ser importante en la comunidad asexual, porque es el único método de relacionarse que desplaza al sexo de ser lo que demuestra el valor en las relaciones, en las parejas, y como línea que separa las relaciones importantes de vínculos  menos importantes o vínculos casuales. Igualmente, la anarquía relacional debería ser importante para los arrománticos porque es la única filosofía del amor que despoja al romance de su poder y supremacía, que crea la libertad para que los compañeros no-románticos puedan tener la experiencia de tener intimidad emocional profunda e intimidad física que no se suele permitir en las amistades comunes. La anarquía relacional debería importar para las personas con orientaciones sexuales mixtas porque es el único método de relacionarse que apoya la idea de tener tanto relaciones románticas no-sexuales como relaciones sexuales no-románticas y crea igualdad entre ambos grupos de relaciones en la vida de una persona.

Creo que una persona arromántica que quiere tener un compañero de vida o que quiere tener parejas múltiples, ninguna con la que sienta atracción romántica, y quizás con quienes ni siquiera tenga sexo, ya es casi un anarquista relacional. Creo que una persona que no es asexual de orientaciones mixtas que puede separar las relaciones románticas de las sexuales, que genuinamente puede tener relaciones de amistad sexuales no-románticas o no-sexuales románticas, que quiere construir una familia o tener un compañero de vida con una pareja no-sexual, también está cerca de ser un anarquista relacional. Creo que, de cierta forma, una persona asexual que es tanto célibe como poliamorosa, también está cerca de ser un anarquista relacional.

La comunidad poliamorosa puede estar fuertemente enfocada en el sexo y en el aspecto sexual de tener más de una relación romántica al mismo tiempo. Esto puede marginar a los poli-asexuales, especialmente a los célibes. La anarquía relacional puede resultarles más amistosa, debido a que no se trata solamente de relaciones sexuales/románticas, sino de toda clase de relaciones personales/íntimas. Puede servir como manera alternativa de amar y organizar las relaciones amistosas.

Ok, esto suena extremadamente complicado y confuso, ¿me podrías dar algunos ejemplos de la anarquía relacional en acción?

  1. Jessica es heterosexual y una anarquista relacional. Ella tiene relaciones sexuales con tantos hombres como desee al mismo tiempo. A veces puede desarrollar sentimientos más que  amistosos con algún compañero, pero todas sus relaciones son abiertas y ninguna de ellas se encuentra en la escalera mecánica de las relaciones. Además, ella convive con una compañera llamada Tracy, con quien no siente atracción sexual ni está enamorada. Tracy pasa tanto tiempo con Jessica como sus compañeros sexuales. Ellas tienen un compromiso de seguir viviendo juntas mientras estén felices de esa manera, y ningún compañero sexual puede poner en riesgo ese compromiso (aunque a lo mejor puedan considerar invitar a un compañero sexual a su hogar).  Jessica y Tracy planean criar hijos juntas. Tienen una relación físicamente íntima: se abrazan, se agarran de las manos, se besan en el cachete y a veces duermen juntas- y también son físicamente íntimas con sus compañeros sexuales, y con otros amigos con los que no están involucradas de manera sexual.
  2. Joe es homorromántico asexual. Él prefiere ser célibe. Tiene una relación romántica con Taylor, un hombre gay que tiene relaciones sexuales con otras personas pero no con Joe. Joe, además, tiene una amistad con una mujer llamada Raquel, que es tan importante para él como su compañero masculino. Y tiene en cuenta a Raquel en todas sus decisiones y planes de vida. Ambos son físicamente afectivos entre sí. Raquel tiene su propios compañeros sexuales y/o románticos. Joe tiene otra amistad romántica con un hombre llamado Paul, a quien ama tanto como a Taylor. La relación de Joe y Paul es muy similar a la de Joe y Taylor, pero es un poco diferente simplemente porque  Paul no está interesado en salir o tener sexo con Joe; Paul es heterosexual.
  3. Gina es una arromántica y asexual.  No está interesada en tener sexo con nadie, ni en tener una relación romántica tradicional. Vive con su compañera y mejor amiga, Ruby. Tienen cuartos separados y no son muy afectivas físicamente, pero se aman tanto entre sí que quieren vivir juntas por el resto de sus vidas. Ruby es una heterorromántica asexual, y tiene una relación romántica no-sexual con Don. Don es un hombre bisexual, y tiene una relación sexual con su novio. Don y Ruby no tienen planes de vivir juntos, les gusta vivir separados. De todas formas, Ruby no piensa en dejar de vivir con Gina. Si Ruby decide tener hijos en el futuro, Gina y Don serían co-padres (asumiendo que Don siga estando en sus vidas.)

¿Cual es el sentido de la anarquía relacional?, ¿Por qué atravesar el problema de organizar tantas relaciones íntimas y hacer malabares con las necesidades y deseos de tantas personas al mismo tiempo?

Yo creo que cada anarquista relacional será distinto, y practicará su propia versión única de anarquía relacional, y probablemente elegirán  esta forma de relacionarse por diferentes motivos… Pero si hablo por mí misma, todo lo que puedo decir es que es simplemente mi forma de ser y la forma en que siempre pensé las relaciones desde que era una niña. Para mí no hay ninguna diferencia natural entre el amor “romántico” y el amor “amistoso/no-romántico”. Siempre idealicé el área gris de la amistad que toma muchas propiedades de la normativa del romance, sin incluir romance o atracción sexual.  Para mí no tienen ningún sentido limitar intimidad o amor a una relación sexual-romántica o a las relaciones sexual-románticas en general. No tiene sentido para mí, prohibir intimidad física o emocional y afecto en amistades no-románticas, o hacer una pareja superior al resto de las relaciones íntimas. No tiene sentido para mí dibujar una línea arbitraria en la arena y anunciar que si amás a alguien “tanto así” eso es amistad, pero que si lo amás “tanto más así” eso es romance (y sexo, por defecto).

Yo soy una anarquista relacional porque pienso que la idea de tener una vida rebosante en amor real e intimidad real, una vida en donde a cada lugar al que vas, vas a tener al menos a una persona a quien amar y quien te apoye y te de la atención que necesites, es hermoso. Soy una anarquista relacional porque aunque no ame a muchas personas, mi tendencia natural es amar a cada persona a la que amo con pasión, querer intimidad física/sensual con todos ellos, pasar tiempo de calidad con cada uno de ellos, experimentar vulnerabilidad emocional con todos ellos. No soy solo una persona diseñada culturalmente como “compañera romántica”. Soy una anarquista relacional porque la jerarquía relacional basada en la sexo-afectividad es profundamente ofensiva para mí, como persona asexual célibe que busca y valora la amistad sobre todas las cosas, y porque la monogamia convencional, con o sin sexo, suena y se siente muy limitada, reducida y sofocante para mí en una dimensión emocional. Quiero ser libre, amar libremente, y poder seguir mis impulsos naturales en todas mis relaciones personales, no sólo en una relación en especial. Soy una anarquista relacional porque me gusta crear mis propias reglas, en lugar de seguir las de alguien más o los mandatos sociales. Quiero que el amor sea abundante en mi vida, y quiero amar a tantas personas como pueda, tanto como pueda, de la manera más libre que pueda. La anarquía relacional es la única forma de vida que me ofrece esa abundancia y esa libertad.

Fuente:https://thethinkingasexual.wordpress.com/2013/05/07/relationship-anarchy-basics/

Traducción:Nala, Luna B.