Orientaciones y Formas de relacionarse

Cómo tener relaciones secundarias exitosas

¡Las relaciones secundarias también tienen derechos!

Con un especial reconocimiento a Shelly, quien es un maravillosa persona para estar en una relación, y también a Maya y todas las demás personas que han contribuido en este artículo.

Cosas a tener en cuenta antes de entrar en una relación como pareja secundaria

Muchas relaciones poliamorosas siguen un modelo de “primarios/secundarios”, en el que una pareja, la relación “primaria” precede a otras relaciones “secundarias”. (Es posible también que una persona tenga múltiples “primarios” y múltiples “secundarios”. En general, la diferencia entre una relación “primaria” y una relación “secundaria” está conectada directamente con la administración del tiempo, las prioridades, las finanzas, la cohabitación y así).

En este modelo, la pareja primaria (o grupo primario) tal vez tenga ciertos derechos y privilegios (como cohabitación, compartir hipotecas o criar hijos, y otros) que no están permitidos a las secundarias.

No todo el mundo está preparado para ser secundario. Muchas veces los secundarios no pueden esperar que su relación cumpla todas sus necesidades. Su rol puede estar circunscrito por reglas designadas para proteger la seguridad de la relación principal.

Si tu verdadero deseo o necesidad es tener (y ser) una pareja primaria, pero la única relación que tu compañero puede ofrecerte es de naturaleza secundaria, entonces probablemente deberías pensar si podes estar en ese rol temporal o permanentemente.

Por ejemplo, es posible que la relación evolucione a una relación primaria (o co-primaria) con el tiempo, pero eso lleva tiempo, y durante ese proceso tendrás que hacer las paces con un rol que podría ser más secundario que lo que vos preferís.

Es posible también que la relación no evolucione. ¿Estarías feliz con eso? Es muy importante para todos los que entren en una relación como secundarios que piensen cuidadosamente y entiendan por completo cuáles son sus expectativas. ¿Qué es necesario para que seas feliz? ¿Tu relación va a ser capaz de dártelo?

Además, si estás involucrado como secundario con una persona que tiene una relación primaria con algún tipo de “poder de veto”, tendrías que pensar si es posible que vivas con la posibilidad de tener una relación importante que puede ser terminada por un tercero.

¿Cuales son tus expectativas y límites como secundario? ¿En qué punto admitirías que la relación no está satisfaciendo tus necesidades y ya no es saludable? ¿Estás dando vueltas, esperando a que la situación cambie, o podes encontrar una forma de aceptar y entender la situación así como es? ¿Qué reglas hay para gobernar tu lugar como secundario, y que protegen esas reglas? Es necesario que conozcas consideres todas estas cosas.


La mejor herramienta que tenés como secundario es la información. Una de las características de una relación secundaria es una diferencia de poder, y es vital entender cómo ese poder se va a manifestar en tu relación. Como una relación secundaria, tus necesidades pueden no recibir la misma atención que las de la relación primaria, pero eso no significa que esas necesidades no sean importantes. Además, eso tampoco significa que tus necesidades deberían ser ignoradas por la relación primaria. Depende de vos decidir cuáles son tus límites, cuáles necesidades no son negociables y qué es lo que vos querés obtener de tu relación. Poné esos temas sobre la mesa y todas las relaciones involucradas van a ser más saludables.

En una relación secundaria no sólo es importante que conozcas cuales son las reglas y limitaciones, sino también por qué fueron creadas. ¿Qué función cumplen? ¿Qué se está protegiendo? Algunas existen para proteger inseguridades de las cuales la pareja primaria ni siquiera está consciente. Es importante que todos entiendan todas las reglas y límites, y para qué sirven. Dos relaciones secundarias pueden tener las mismas reglas, pero las razones detrás de las reglas pueden hacer una enorme diferencia en la experiencia de ser una pareja secundaria.

¿Cuando la pareja principal puso estas reglas, cuál fue la motivación detrás de las reglas? ¿Fue para que se sientan más seguros? ¿De qué forma? ¿Qué es lo que hace que otras relaciones amenacen esa seguridad? ¿Qué es eso que están tratando de proteger? Las reglas frecuentemente se crean en un esfuerzo para preservar la forma en que la relación principal era antes de que se agregaran otras relaciones adicionales. Y pueden intentar preservarla hasta el punto en el que no terminen tratando a sus relaciones secundarias de forma ética.

¿Cuáles son las razones detrás de esa división entre primarios y secundarios? ¿Son de índole práctica o son emocionales?

Algunas razones posibles para definir a una relación como secundaria

  • Las parejas secundarias no viven juntas y sus vidas no les permiten tener un tiempo juntas con regularidad como para desarrollar una relación primaria.
  • La relación es nueva y no ha progresado lo suficiente como para crear un compromiso primario.
  • Hay hijos involucrados o alguna otra situación que cree una demanda de tiempo que no es negociable.
  • Hay algún conflicto (pelea por la custodia de los hijos, crisis financiera, enfermedad de algún familiar) que requiere mucha atención o recursos como para permitirse tener una relación primaria.
  • Simplemente no hay tanto tiempo o recursos como para tener una relación primaria.
  • Las personas de la relación primaria creen que esas reglas van a darle seguridad a la relación.
  • Hubo algún tipo de situación en el pasado en la que alguien de la relación primaria fue traicionado, y la regla está para evitar que eso se repita
  • La relación primaria desea mantenerse “especial” de alguna forma tangible.
  • Para garantizar que de haber problemas, la relación primaria va a tener mayor atención.
  • La relación primaria teme que sin tener esa definición se acabaría la pareja, o cambiaría en algún sentido que no desean.
  • Para preservar la mayoría de los recursos financieros, o de compañía afectiva o sexual o de tiempo para la relación primaria.
  • La relación puede ser de larga distancia y eso puede no permitir a los involucrados pasar tanto tiempo juntos como el que se suele asociar con una pareja primaria.
  • Las personas involucradas quieren tener una relación pero sin los inconvenientes y preocupaciones que suelen estar involucrados en una relación primaria.
  • Las personas involucradas desean una relación casual.
  • La relación puede ser considerada exitosa pero las personas involucradas no creen que deberían ser una relación primaria.

Algunas de estas razones parecen ser más exitosas que otras. Algunos ejemplos de razones con las que me siento escéptico (y además las consideraría banderas rojas) son las que tienen que ver con hacer que alguien se sienta “especial” (porque creo que esa actitud tolera la inseguridad personal, la alimenta y la ayuda a crecer), asuntos pasados con otras relaciones (no creo que sea bueno aplicarle los errores de una persona a otra diferente) , o asuntos sobre mantener la relación “segura” ( si las personas involucradas son responsables y mantienen a la relación segura, entonces las reglas no les hacen falta; si en cambio son irresponsables entonces las reglas no las van a salvar).

Si vas a estar en una relación como pareja secundaria, especialmente en una situación en la que te lo especificaron de antemano, es importante que sepas tanto como puedas del porqué de esa situación. Averiguá lo que podés esperar de la relación y lo que espera de vos. ¿Es posible que alguna vez vos seas una pareja primaria? ¿Cuánta compañía afectiva o sexual vas a tener? Si hay problemas en la relación secundaria ¿podés esperar que se le van a destinar recursos, aunque se pierdan un poco en la relación primaria?

¿Cómo te ven como pareja secundaria? ¿Te ven como un beneficio para las vidas de la relación principal? ¿O te ven como alguien que compite por recursos y que deben ser mantenidos entre límites? ¿Te ven como alguien que es parte de la familia o como alguien que debe estar fuera de ella?

En muchos casos, cada persona de la pareja principal tiene una visión diferente sobre qué reglas deben aplicarse y por qué. Cada persona tiene diferentes planes,  diferentes prioridades y diferentes inseguridades. Algunas veces las reglas son diferentes para cada persona dentro de una pareja. No importa cuán diferentes sean sus visiones, es su responsabilidad llegar a un acuerdo que funcione para ambos y presentar esas definiciones y reglas como un bloque unificado. Si estás recibiendo diferentes ideas sobre las reglas que tiene cada integrante en una pareja, lo mejor sería que les recuerdes de alguna forma amable que no están siendo justos con vos y que tienen que hacer la tarea.

Reglas en las que hay que tener precaución

Una pareja primaria no puede amar a una pareja secundaria o no puede amar tanto a una pareja secundaria

El problema de esta premisa es que no es posible que vos evites enamorarte o que controles cuanto amas a alguien. O amás o no. Si no amás, las cosas van a salir bien. Pero si amás, vas a causar un montón de problemas a todas las relaciones involucradas. Lo que esta regla sugiere es que la única forma en la que la relación primaria puede preservar el amor es previniendo cualquier otro amor. Criminaliza el amor, y supuestamente, ¿no es eso de lo que trata el poliamor?

La relación secundaria está completamente separada de la primaria

Generalmente existen estas reglas cuando la relación primaria no está segura sobre todo este tema del poliamor y entonces pretende no tener que pensar u observar mucho cómo son realmente las cosas. Una de las formas de evitar observar esto es creando reglas que mantengan a la relación secundaria bien separada de la vida de la primaria. Gigante bandera roja: Si estás saliendo con una persona en pareja y su pareja no quiere conocerte siquiera… ¡salí corriendo! La persona con la que estás probablemente está engañando a su pareja o su pareja es extremadamente insegura con lo que están haciendo.

Ambas partes de la pareja principal deben estar involucradas en todo o gran parte de la relación secundaria.

Esto puede llegar hasta el punto de “tenés que salir con nosotros dos, o si querés estar con uno solo, ambas personas tienen que estar allí”. O puede ser más específico, como “ambos debemos estar allí si va a haber algún contacto sexual”. Esta regla sugiere que en la relación primaria suelen haber celos e inseguridades, y no creo que esta sea la forma más saludable de lidiar con eso. Esta es una forma de controlar la relación, y puede ser difícil establecer relaciones sanas de cualquier profundidad.

UNA PROPUESTA SOBRE LOS DERECHOS DE LOS SECUNDARIOS

Gracias especiales a Shirley Keeton y a Shelly por meterle una buena cantidad de trabajo a esta idea.

La “propuesta sobre los derechos de los secundarios” apareció como resultado de varias malas experiencias que tuvieron personas que yo conocí que estaban en relaciones secundarias, especialmente con cuando se trataba de parejas. En esas relaciones, algunas parejas se reservan algunos privilegios para sí mismas, mientras que tratan a las parejas secundarias con indiferencia o constante sospecha.

Idealmente estos “derechos” deberían tenerlos cualquier persona, en cualquier relación. Pareciera que, en la práctica, hay una gran necesidad de estar atentos de que hasta los secundarios pueden y deben ser tratados razonablemente bien.

Yendo al grano: Tengo derecho a ser tratado con dignidad, respeto, consideración y cortesía. Esto es verdad en cualquier relación, sin importar su forma o su status. El uso del término “derecho” en este caso significa: “Esto es algo que es razonable y normala que yo espere, y razonable y normal que mi compañero me dé”.

Alguien puede argumentar que estos “derechos” representan meramente un grupo de ideas que cualquier relación, monogámica o poliamorosa, primaria o secundaria debería tener para ser una relación feliz y sana, lo que, precisamente, es el objetivo de todo esto. Sin embargo, muchas veces se olvida fácilmente que la relación secundaria también es una relación, y las personas involucradas lo tendrían que tener en cuenta.

Tengo el derecho a que me traten con honestidad, integridad, compasión y sensibilidad a mis necesidades.

Tengo el derecho y la responsabilidad de entender claramente las reglas de una pareja. Cuando entro en una nueva relación, tengo el derecho de saber las reglas y las razones que estén tras ellas y que se respondan mis preguntas. “Porque así es como es acá” no es una respuesta; Si no entendiera las razones de esas reglas, entonces podría violarlas sin tener intención de hacerlo, aunque las cumpla al pie de la letra. Las reglas no deberían agregarse o cambiarse sin explicación. No puede ser que yo me entere de cuales son las reglas de mi relación solamente cuando las rompa y todo explote en mi cara.

Tengo el derecho de ser parte en discusiones sobre decisiones que me afectan, mientras sea práctico y posible. Es injusto que me cuenten sobre los cambios en la forma en que las reglas limitan mi relación después de que esa afectación suceda. Aunque no es razonable que yo participe en la toma de decisiones de todos los aspectos de la pareja principal, por ejemplo puede que yo no pueda participar en la decisión de la pareja principal de mudarse o no para tener un mejor trabajo, espero ser parte de cualquier negociación que impacte directamente en la dirección que mi relación está tomando.

Tengo el derecho y la responsabilidad de tener límites claros en las obligaciones que estoy tomando. No tener otras relaciones primarias o incluso secundarias no significa que todo mi tiempo y recursos estén disponibles. Así como, de igual manera, como secundario no puedo esperar tener todo el tiempo libre de mi pareja para mí.

Tengo el derecho de pedirle a mi compañero que intente buscar un punto medio mientras sea posible. No debo ser yo siempre quien hace los cambios y ceda constantemente.

Tengo el derecho de tener relaciones con personas, no con relaciones. Esto es, tengo el derecho de relacionarme con seres humanos vivos, pensantes, antes que con “relaciones” y “grupos de reglas”. Tengo derecho a tener tiempo con cada individuo por separado además de hacerlo en grupos.

Tengo el derecho a que los planes que yo haga con mi compañero no sean cambiados al último minuto solamente porque a la pareja primaria le duele la cabeza o “tuvo un mal día”. Como secundario, yo tengo que bancarme los “malos días” solo y tengo el derecho a esperar que los cambios de planes de último minuto pasen solo en ocasiones excepcionales e inevitables.

Tengo el derecho a que lo que aporto en una relación y lo que se me da a mí, sea balanceado.

Tengo el derecho de que se me trate como un par (lo que es distinto a ser un compañero igualitario). Merezco que mi pareja pase tiempo en mi mundo, así como visitar el suyo. Mis gustos, desagrados y deseos no deben ser desechados solamente porque soy secundario.

Tengo el derecho a disfrutar la NRE (dentro de los límites razonables), pasión y momentos especiales con mi compañero sin culpa ni remordimientos.

Tengo derecho a la privacidad. Los detalles de la intimidad física y las conversaciones sentimentales no deberían ser compartidos sin mi conocimiento ni, idealmente, sin mi consentimiento. Esto no significa que tengo derecho a esconder secretos a las otras personas involucradas, simplemente significa que cualquier derecho básico de privacidad que ellos tengan, también debería poder disfrutarlo yo.

Tengo el derecho de que siempre se me diga la verdad. Esto incluye el derecho de saber sobre miedos, dudas y preocupaciones a medida que surgen, no después de que se hayan convertido en un problema. No me digas lo que pensás que quiero escuchar, decime la verdad, eso es lo que necesito escuchar.

Tengo el derecho de tener y expresar todas mis emociones. A sabiendas y voluntariamente acepto que ser secundario puede implicar límites en muchas cosas (por ejemplo, compartir vacaciones familiares o vacaciones con mi pareja, que mi pareja me acompañe en situaciones de crisis o de celebración). El que yo acepte esas posibilidades no significa que no vaya a decepcionarme o estar triste cuando eso pase. Además, ser secundario viene con desafíos predeterminados para la seguridad (especialmente al principio) y puede que haya veces en que necesite apoyo extra en entender mi lugar en el mundo de mi compañero. Prometo hacer lo mejor que pueda para mantener la perspectiva y evitar la culpa, el drama, los berrinches, los pucheros, pero le pido a mi compañero y a sus parejas que acepten expresiones razonables de duda, decepción, etc. de mi parte.

Tengo el derecho no solo a que me toleren, sino que también a ser activamentequerido por todos los involucrados en la relación primaria. Tengo el derecho a sentir que no soy un problema o un inconveniente, sino que agrego valor. Esto puede sonar irrazonable para algunas personas, pero la verdad es que si no soy valorado por la pareja de mi pareja, eso me afecta.

Cuando estoy en una relación con una persona, estoy en una relación con todas las otras personas con las cuales mi pareja está involucrada, especialmente con la(s) pareja(s) primaria(s), ¡incluso aunque no haya ninguna conexión romántica entre nosotros! Si ellos me resienten de alguna manera, ese resentimiento menoscaba la relación secundaria e impide que sea “real”. Se mete en las reglas que fueron creadas y en las definiciones que fueron establecidas.

Cuando una pareja tiene problemas con una relación poli, puede tender a afectar negativamente a la pareja secundaria, generando infelicidad para todos. La compasión exige que todos los involucrados trabajen para resolver cualquier resentimiento que pueda existir por parte de cualquiera de los miembros de la relación primaria hacia la relación secundaria.

Tengo el derecho a opinar sobre cómo se desarrolla mi relación. Soy una persona, con mis propias necesidades y mis propias ideas sobre lo que es importante en mi vida; aun cuando me estoy sumando a una relación preexistente, tengo derecho a opinar sobre el tiempo que puedo pasar con mi pareja y sobre otras cuestiones relacionadas a la forma y estructura de la relación. Si mis parejas intentan imponerme acuerdos preexistentes sobre la forma, el tiempo o las circunstancias bajo las cuales puedo pasar tiempo con mi pareja, tengo derecho a opinar si esas condiciones no son acordes a mis necesidades, y tengo derecho a que mi pareja y las parejas de mi pareja me escuchen y tomen en consideración lo que tengo para decir. Esto no significa que tengan que hacer lo que yo digo, pero sí significa que puedo y debo tener una opinión.

Fuente:http://www.morethantwo.com/polyforsecondaries.html

Traducción:Juan Pablo Dorto y Luna B.