Celos, Inseguridades y Otras Yerbas

Dos casos de Celos

Por Amor Libre Argentina / 30/09/15

Hace un tiempo me puse en pareja con una persona y ambos estuvimos de acuerdo en que queríamos una relación abierta o poliamorosa. Era la primera vez que estaba en este tipo de relación.

Nunca sufrí celos, pero de repente sentí todo eso que nunca me molestó…

Me molestaba que la otra persona sea más linda, que entre ellos tengan mejor sexo o que simplemente, la haga reír más. También me molestaba pensar en que podríamos llegar a  tener menos tiempo juntos.

Leí varios textos y seguí muchos consejos que me daban personas que ya estaban en el poliamor o amor abierto, pero seguía sintiendo esas molestias.

Comencé a identificar qué me molestaba específicamente y me acerqué a la conclusión de que muchas de estas cosas consistían en acciones concretas de las otras personas, a veces de mi metamour y a veces de mi pareja. Por ejemplo:

  • Cada vez que nos encontrábamos los 3 en un lugar común (una fiesta, por ejemplo) ella se ‘abalanzaba’ hacia mi pareja la mayoría de la noche, de manera física.
  • En situaciones como la anterior se besaban y acariciaban mucho, a veces de manera prolongada.
  • En varias ocasiones cuando llegaba a casa, después de que ellos hayan pasado uno o dos días juntos, encontraba mis cosas usadas o cambiadas de lugar; a veces la casa desordenada o las cosas/espacios sucios.
  • Mi metamour es muy expresiva en medios y redes sociales, por lo que siempre veo mensajes y manifestaciones de amor o incluso comentarios un tanto subidos de tono sexual en posteos públicos. Algunas personas saben de nuestra modalidad de relación pero otras no y me preguntan cosas que en algunos momentos me duelen y no tengo la comodidad para contestarlas de manera civilizada o lógica.

Son cosas nuevas. Estoy aprendiendo a conocerme y a conocer a los otros, a través de una forma diferente de relacionarme. No creo que esté mal atravesar estos momentos y hacer una pausa para pensar qué es lo que realmente elijo todos los días. La cuenta siempre da a favor del Amor Libre.

 


Nunca fui una persona muy celosa, mientras tuve una relación monogámica no tuve la experiencia de sentir celos por mi pareja, pero curiosamente me pasaba de experimentar celos por algunas amistades.

Cuando decidimos probar con el amor libre y mi pareja tuvo una nueva relación, comencé a sentir celos.

Era más bien una sensación de miedo a perder a la persona amada. Muchas veces los celos surgían en situaciones en las que yo me sentía menos que su otro vínculo.

Creo que cuando se van presentando estos sentimientos es bueno implementar algunas decisiones que , por lo menos a mi, me hicieron bien.

Me sirvió mucho conocer a esa otra persona, saber que era como yo, un ser humano de carne y hueso. Dejar de idealizarla.

Otra cosa que me sirvió, es ir de a poco eliminando el concepto de que mi pareja es mía. No puedo perder algo que no me pertenece.

Por otra parte, eventualmente al acostumbrarme a la dinámica del amor libre y tomarla como algo cotidiano y comprobar que, efectivamente, mi relación no se terminó porque tenga otros vínculos, dejé de experimentar esa sensación de “amenaza”.

Un concepto erróneo que se tiene es el miedo a “no ser suficiente” para el otro. Es cierto, uno no es suficiente. Me ayudó pensar que yo a mi vínculo no podía darle todo y eso no está mal.

Estamos acostumbrados a ver que nuestras parejas tienen sus propias actividades,  van a cursar una carrera, a trabajar, se van de viaje, tienen amistades, entre otras cosas y a nadie se le ocurre pensar que todo eso se podemos brindar nosotros. Es claro que lo deben buscar en otro lugar y no es algo aplicable a las relaciones de Amor Libre, sino que siempre funciona así.

Dejar de sentir celos se puede. A mi me tomó aproximadamente de medio a un año, no estoy muy segura porque fue un cambio gradual. Es un ejercicio constante. Creo que la clave está en  pensar este tipo de cosas hasta las incorporas y pasan a formar parte de lo que sentís.