Amor Propio, Relaciones Sanas y Abuso

El abuso puede aparecer en relaciones poliamorosas

Por Ginny Brown / 01/07/15

Así es, el abuso puede aparecer en relaciones poliamorosas – Aquí hay 7 banderas rojas para tener en cuenta.

Las personas que se encuentran atravesando estilos de vida diferentes a la norma, a menudo deben enfrentarse con desafíos particulares, como tratar de reconocer el abuso y lidiar con él. Y el poliamor no es una excepción.

Más allá de nuestro estilo de relacionarnos, la mayoría conocemos muchas parejas monogámicas, y hemos visto millones más representadas en películas, libros y TV. Tenemos muchos, muchos ejemplos para mirar cuando evaluamos nuestras propias relaciones, siempre y cuando funcionen con patrones monogámicos.

Incluso sucede con las personas activamente poliamorosas, que aunque, en general suelen conocer como máximo una docena de relaciones poliamorosas o menos, hay muy pocas representaciones ficcionales de poliamor. Esto significa que las personas polis deben aprender mucho más a través de la prueba y el error.

Tenemos pocos recursos para desarrollar mapas de territorio de relaciones poliamorosas con anticipación, y mucho menos para marcar los lugares del mapa que deberían decir Cuidado: acá hay dragones.

Por ejemplo, puede ser difícil distinguir la diferencia entre “estoy experimentando celos e inseguridad, y necesito aprender estrategias para manejarlos”, y “Mi pareja está usando a sus otros compañeros para hacerme sentir que no tengo valor y no merezco mayor dedicación de su parte.”

Es difícil obtener una mirada externa, ya que los amigos y los consejeros pueden no estar seguros, al igual que uno. Sin recursos como libros o consejos sabios y de confianza, la mayoría de nosotros tenemos poco para continuar al margen de nuestras intuiciones y las discusiones que tenemos con nuestras parejas.

Para muchas personas, sus primeros mentores en el poliamor, son también sus primeras parejas poliamorosas. Y mientras esto suele funcionar bien, y la gente más experimentada ayuda a sus compañeros menos experimentados a navegar sobre aguas turbulentas cuando aparecen las dificultades, el poder desbalanceado crea el potencial para controlar y manipular.

Y necesitamos hablar al respecto.

El abuso en las relaciones poliamorosas puede verse de manera similar al abuso en cualquier relación romántica, pero hay algunas formas en las que puede aparecer, que son particulares del poliamor. (También hay desafíos particulares propios del modo en que las redes sociales y comunidades funcionan en el mundo poliamoroso, pero son tan complejos, que merecen un post aparte para su debate).

Aquí se presentan algunas pocas dinámicas que suelen salir a la luz cuando los poliamorosos cuentan sus historias de abuso.

Tener en cuenta que ninguna de las situaciones descritas abajo son necesariamente abusivas, pero indican un potencial abuso.

  • “Estás acá para salvar nuestra relación”

Mucha gente se acerca al poliamor como parte de abrir su pareja monogámica.

Comprensiblemente, para muchos,  la primera preocupación es asegurarse de que el poliamor no dañará la relación que ya tienen. Y mientras que priorizar las relaciones existentes está bien para y por la relación misma, algunas parejas lo aplican de manera que dañan profundamente a cualquier compañero secundarioque aparezca en sus vidas.

Las maneras en que esto puede manifestarse incluye:

  • Esperar que la relación secundaria se adapte a las reglas, preferencias y hábitos sin dejar que tenga voz en cómo se mueve la relación.
  • Requerir que la relación secundaria se involucre de manera romántica o sexual con ambas partes o romper la relación por completo.
  • No comunicar límites o reglas a la relación secundaria y después enojarse o amenazar con terminar la relación cuando la secundaria cruza una línea.

Cualquier compañero secundario necesita ser tratado como una persona con necesidades y sentimientos que están en su propio derecho, no solo como una diversión sexy y excitante.

Esta propuesta sobre los derechos de los secundarios es una buena lectura para cualquiera que esté involucrado en una relación poliamorosa jerárquica.

  • “Estoy vigilando tus errores”

Una característica común de abuso en las relaciones monogámicas, son los celos injustificados: escudriñando las interacciones de la pareja en busca de cualquier señal de coqueteo o traición, y sospechando que la pareja engaña basándose en nada.

A primera vista, este comportamiento pareciera que no se puede reflejar en relaciones poliamorosas. Mientras que los celos usualmente existen de alguna manera, acusar a la pareja de que estuvo haciéndole ojitos a alguien en un evento social, no es algo propio de la mayoría de las relaciones poliamorosas.

Sin embargo, la misma dinámica de vigilancia y sospecha se puede cristalizar alrededor de otras áreas.

Las acusaciones celosas colocan a la pareja acusada en un rol defensivo, en el que se esfuerza por probar su inocencia y potencialmente aceptar “simplemente” un castigo si no puede. Funcionan porque ambos acuerdan en que engañar está mal, y es muy difícil probar que una interacción social con un amigo no fue coqueteo.

En el poliamor, principios como honestidad, buen manejo del tiempo, justicia y consideración, pueden atender al mismo rol.

Una pareja abusiva puede acusar al otro de ser deshonesto sobre su interés en una nueva persona, cuando en realidad el otro aún no estaba seguro de cómo se sentía. Puede insistir en cada pequeño mal manejo de tiempo y agenda, y convertirlos en grandes transgresiones y señales de que a la pareja no le importaban.

La dinámica es esa, en lugar de expresar sanamente la frustración y el dolor. El compañero abusivo usa cada error consumado o error percibido, como una excusa para humillar y controlar al otro.

[N. de T.: Es importante aclarar que si el principio de relación es la honestidad, y se descubre una falta de honestidad (que no es solamente una percepción) esto no aplica, sino que estamos hablando de una falta real y grave]

  • “Sos responsable de mis emociones”.

Uno de los desafíos de ser poli es lidiar con las inseguridades y los celos que pueden aflorar cuando tu pareja están con alguien más.

Algunas personas responden a estos sentimientos, tratando de controlar los comportamientos del otro. Pueden estallar de furia o crear reglas cada vez más estrictas sobre cómo y cuándo pueden ver a otras personas.

La inseguridad, los celos y la soledad pueden aflorar inclusive cuando todos están siendo éticos y considerados.

Sin embargo, muchos de nosotros, cargamos con cierta policulpa, sintiendo que al ser poliamorosos, nos estamos saliendo con la nuestra, por la cual no nos merecemos tener la felicidad que nos brindan las múltiples parejas.

La policulpa puede hacerle más fácil a un compañero presionar, castigar y forzar a danzar con cascarones alrededor de sus sentimientos negativos, inclusive si no hemos hecho nada malo.

  • “No tengo que hacerme cargo de tus emociones”

Es la cara opuesta al punto de arriba. Porque los límites y hacerse responsable de las emociones son cosas esenciales para el poliamor sano, algunas personas pueden usar estos principios para justificar ser indiferentes u hostiles en respuesta a los sentimientos de su compañero.

Sí, ciertamente sentiremos celos e inseguridad cada tanto, y sí, necesitamos responsabilizarnos por esos sentimientos y no pedirle a nuestro compañero que circule sigilosamente alrededor de cada inseguridad nuestra.

Pero si una pareja trata esos sentimientos como evidencia de inmadurez, irracionalidad o mal desempeño en el poliamor, o si claman que los “límites” significan no tener que considerar los sentimientos y las necesidades de uno al tomar decisiones, eso es un problema.

Tus sentimientos siempre importan.

No te dan derecho de castigar ni controlar a nadie, pero tampoco le dan derecho a nadie a humillarte o controlarte.

En las relaciones poliamorosas (o monogámicas) sanas, todas las partes reciben el espacio para que sus sentimientos sean escuchados y considerados.

  • “Mi manera es mejor para vos”

Debes pensar que la gente poliamorosa, habiéndose alejado de la norma esperable con la que se desenvuelven las relaciones, serían inmunes a la creencia de que existe solo una manera de relacionarse.

Pero no es el caso.

Como en cualquier parte, existen personas que creen que la manera particular en que ellos conducen sus relaciones, es superior a cualquier otra, y que cualquiera que no esté de acuerdo es [irracional/ emocionalmente inmaduro/ no comprometido lo suficiente con su pareja/ completá con tu idea acá.]

Acá es donde una persona más experimentada puede encontrar mucha ventaja para manipular y abusar la confianza de su pareja menos experimentada.

Pueden argumentar que no importa si algo está mal o te hace sentir triste. Tenes que seguir haciendo las cosas de esa manera o serías inferior en cualquiera sea la forma en que piensan que las personas que no siguen su forma son inferiores.

Utilizan lenguaje humillante y denigrante para forzar a sus parejas a que estén de acuerdo con ciertas estructuras de relaciones que no les resultan sanas o suficientes.

  • “No podes hablar con mis otras parejas, (o todo lo que digas será compartido con mis otras parejas)”

Hay muchas formas de manejar las relaciones entre metamoures, las personas que salen con la misma persona. Algunos metamoures son íntimos y tienen en cuenta a las respectivas familias, inclusive cuando no están saliendo entre ellos. Otros solo comparten un saludo discreto y puede que ni siquiera se hubieran cruzado.

Si la pareja compartida está disuadiendo o prohibiendo descaradamente el contacto entre metamoures, puede significar que hay alguna clase de manipulación o engaño dando vueltas.

En la otra cara, si insisten en su derecho de compartir todo con sus otras parejas, sin tener en cuenta tus deseos de privacidad, eso muestra una falta de respeto hacia tu relación como una entidad independiente, conectada, pero separada de sus otras relaciones.

Mientras que la pareja compartida puede tener interés en cómo se llevan los metamoures, no debería estar controlando sus interacciones.

Una relación de metamoures necesita estar establecida sobre la comodidad y el nivel de interés de los mismos metamoures.

  • “Tus otras relaciones son inferiores”

El corazón del poliamor es tener múltiples relaciones amorosas con el consentimiento de todas las partes involucradas.

A veces nos gustan nuestros metamoures, a veces no nos gustan; a veces no podemos imaginarnos lo que nuestra pareja ve en ellos.

Más allá de cómo los metamoures se lleven entre sí, igualmente, debería existir una base de respeto y comprensión hacia las otras personas que nuestra pareja ama. Es fundamental para un poliamor sano.

Por otro lado, las personas abusivas, trabajarán duro para debilitar las otras relaciones de su pareja.

Puede que tomen la forma de estar constantemente criticando a sus metamoures, escudriñando en cada cosa que su metamour haga mal, o simplemente rechazando el reconocimiento de la importancia del metamour de su pareja.

Cualquiera sea la forma que adopten, la meta es la misma: separar a su pareja de otras personas y hacerlas progresivamente dependientes y enroscadas con ellas mismas.

Nadie debería pretender que le gusta un metamour si no es así, y si existen preocupaciones sobre cómo actúa un metamour es mejor sacarlas a la luz.

Pero una persona que quiere lo mejor para su pareja traerá las preocupaciones o expresará los disgustos, de una manera que respete el valor que el metamour tiene en la vida del otro, y no presionará a la pareja a tomar una decisión particular sobre esa relación.

Confiar en uno mismo

Todo lo expuesto es solamente una lista parcial, basada en historias que contaron personas poliamorosas sobre relaciones de abuso pasadas o actuales. Así que puede ser que existan otras situaciones abusivas que no tengan nada que ver con las mencionadas acá.

Si te encontrás preguntándote una y otra vez si alguna de tus parejas es abusiva, eso mismo es una señal de que algo anda mal.

Está bien confiar en tus instintos y buscar ayuda si no sos feliz o si sentís inseguridad o que tu pareja te controla. Buscar recursos generales para relaciones abusivas puede ser de mucha ayuda.

Una nota sobre el estigma y su reporte.

El estigma social y las malas interpretaciones alrededor del poliamor crean una gran barrera para obtener apoyo durante o después de una relación con un compañero abusivo.

Como con cualquier identidad estigmatizada, la mayoría de nosotros tiene que trabajar duro para mostrarle a otros que las relaciones poliamorosas pueden funcionar y ser saludables.

Inclusive al pensar en contarle a otras personas que algo anda mal, existen dos miedos comunes y válidos: 1) que la persona a la que le hablamos decida que el poliamor es esencialmente insano, como prueba el abuso, y 2) que seremos culpados por lo que sea que haya pasado porque decidimos meternos en una relación poliamorosa desde el primer momento.

También somos propensos a hacer lo mismo en nuestras cabezas: temer que si reconocemos que nuestra pareja es tóxica o abusiva, estamos admitiendo que hay algo de perverso con el poliamor.

Como con cualquier estilo de vida que es considerado “sexualmente anormal” por muchos, el poliamor puede que haga casi imposible reportar abuso sexual o acoso.

Mientras que muchas personas polis son sexualmente conservadoras o asexuales, muchas se meten en cosas como grupos de sexo, desnudez casual, y franeleos entre amigos, y las personas que no lo hacen, creerán que sí lo hacen de todas formas.

Reportar la violación de un conocido es difícil bajo cualquier circunstancia, y puede ser aún más difícil cuando un abogado puede argumentar que la semana anterior participaste en una fiesta de desnudez en un jacuzzi con tu acosador.

Muchas personas poliamorosas ni siquiera tratan de reportar, debido al miedo justificado de que reportar un abuso puede terminar en tormento y rechazo despreciable por parte de las autoridades.

Reportar o no, es una decisión profundamente personal, y está bien si una persona decide no reportar acoso o abuso. El problema es que el estigma social que rodea al poliamor le hace más difícil a los que sí quieren reportar, para así poder relacionarse de manera segura.

Aunque las relaciones se estructuran de manera diferente, el núcleo del abuso es similar en relaciones poli y monogámicas.

Las relaciones sanas y no abusivas enfrentan el conflicto y el dolor de maneras que respetan las necesidades, sentimientos y autonomía de cada persona.

El uso coercitivo de la culpa, humillación, y miedo puede esconder detrás un montón de razones diferentes. Todo, desde “solo quiero ayudarte a crecer como persona” a “el buen poliamor significa hacer esto” a “nuestra relación primaria está primero”.

El denominador común no está en las razones y las palabras que se esconden, sino en la dinámica de control, manipulación y chantaje emocional.

No hay razón que le de a alguien el derecho de controlar tus acciones, desconsiderar tus sentimientos y necesidades, o tratarte como algo desechable en una supuesta relación amorosa.

Mereces respeto y cuidado de todas tus parejas.

Ginny Brown es una escritora, oradora y educadora especializada en sexualidad y relaciones. Ella escribe para varias publicaciones y tiene su propio blog:http://thebrunettesblog.wordpress.com. Vive en Filadelfia con su familia poli y sus tres gatos.

Traducción:Nala, Navimuse