Estoy empezando

La casa del Clan

Por Cecilia Figlioli / 28/03/17

En 2014 una amiga, nos dijo que quería retratarnos en fotografías y después de eso fuimos mucho más amigas. Hoy en 2016, la grossa de Camila Bolatti llevó ese trabajo llamado "Constelaciones" a un libro, porque es una mega fotógrafa y la eligieron. Me pidió que escriba cómo vivía yo en el Amor Libre para acompañar las hermosas fotos que hizo. Y acá está, una lineas sencillas sobre esto que pasa en mi casa.

Cuando me preguntan sobre mi elección afectiva y mi forma de vivir, el primer comentario que recibo es: “Estás loca” y el segundo “Me encantaría pero no podría”

Yo diría que lejos de estar loca, es la elección más racional que hice en mi vida, tanto que para decidirme estudié, leí, pensé, di doscientas vueltas y finalmente decidí.

Claro está… no me levanté un día cualquiera y dije “me convierto al amor libre” sino que fue más bien todo lo contrario a una decisión apresurada y fácil. Me asombra que la gente pueda contestarme tan rápido cosas como las de arriba.

¿En qué cosa extraña estaba pensando cuando comencé a evaluar esta posibilidad?. La realidad es que venía de una época de ira contra los mandatos sociales que recibimos las mujeres. Estaba pensando en no cumplir con el rol estereotipado de mujer casada porque justo me estaba mudando con Pablo, mi primer pareja y con la que ya llevamos casi 11 años y 6 de monogamia. Venía con la cabeza enfocada en no dedicar más tiempo del necesario a las tareas de limpieza. Suena horrible pero no quería quedarme en casa cuidando a mi ”chuchi y a los chuchitos que tendría con él” y no quería que mi hogar sea el cobijo de esa familia, yo quería un hogar abierto, donde haya gente todo el tiempo, se charle, se lea, se hagan reuniones, yo quería un hogar en donde pasen cosas. Y en esa necesidad era que siempre nos encontrábamos con Pablo porque él también quería construir un lugar así. Mudarnos juntos fue el comienzo de empezar a construir ese lugar.

El amor libre cuando empezamos a charlarlo no fue algo revolucionario ni alocado todo empezó como una charla más y dentro del tópico “Me gustaría darle un beso a tal, a vos te molestaría?” Claro que cuando llegó el día del beso todo se complicó. No sé qué era lo que yo me imaginaba… que iba a salir ilesa después de tanta absorción de mononorma… Lloré tanto el día que Pablo besó a una amiga! Mares. Sin embargo cuando me tocó besar a Sebastián, la sensación no era de pérdida o tristeza, sino mas bien de “ah que bien está esto! No estoy dejando de amar a Pablo porque beso a Seba”. Hoy lo pienso y me parece ridículo creer que un amor anula al otro pero en ese momento dudaba.

Cuando le contamos a Seba que queríamos abrir la pareja , no nos creyó , pensó que le estabamos tendiendo una trampa, lo mismo pasó con la primer pareja de Pablo.

Seba era una persona muy cercana a nosotros, compartíamos muchas cosas juntos y ya decíamos que íbamos a vivir en el mismo terreno pero en casas separadas, había planes de viajes al sur y la fundación de un pueblo. Siempre estuvimos de la nuca, teníamos complejo de Cristóbal Colón.

La realidad era que con Seba ya nos amábamos y no íbamos más lejos porque nuestras costumbres no nos permitían verlo.

Pero lo que las costumbres atan a las ciencias sociales les encanta desatar.

Iban y venían textos de sociedades en donde la monogamia no era la norma, foros de gente anglosajona que decía vivir en comunidades, teóricos y filósofos varios desparramados en formas de fotocopias por la casa.

Había argumentos, en una de esas, nosotros capáz que podíamos intentarlo.

El 21 de Diciembre de 2013 nos mudamos a una casa más grande, los 3 juntos. Ya pasaron 3 años y nuestra casa es más un centro cultural que una casa. Seba tiene su vivero y colecciona cactus, algo que siempre quiso hacer.

Vivir con ellos es para mi ir cumpliendo mis sueños. Acá adentro yo me desarrollo. Si por mi fuera, todo lo que pasa en mi vida quisiera que pase adentro de mi casa y con esto me refiero a las reglas que hay en mi casa que básicamente son la no posesión y el buen humor. (Aunque yo suelo lidiar con mi cara de culo porque soy muy irascible, sí, ya todos los sabemos -.-)

Entre los tres hicimos un lugar donde lo primero es cumplir nuestros sueños. Y esto no es joda, ni exageración. Nuestra casa está para que nuestros sueños se cumplan. Antes nos juntábamos cada dos meses en célebre reunión para ver cómo avanzaban nuestros sueños, de fondo un planisferio gigante que ponía un poco de mística y un cuarto de helado para refrescar las gargantas.

La cotidianidad de la casa del clan tiene cosas que en otros lados no pasan, por ahí, un finde hay una reunión de Las lanteri, agrupación feminista en donde participo: otro dia hay juntada de Amor Libre Argentina donde pensamos cómo difundir mejor estos temas, otro hay un curso de cactus y se llena la casa de gente que adora las plantas. Un jueves puede haber reunión de los pibes amigos de Pablo del colegio, los viernes mis amigas “normales” amasando unas pizzas, un lunes o martes cualquiera puede haber alguna persona ahogando alguna pena en nuestro living y en la rica cocina de Seba. Hubo también sesiones de fotos, fiestas, navidades, cuarto oscuro y gallito ciego al mismo tiempo.

Como mujer (a pesar de las teorías de género y el binarismo pero será para otra charla) me siento sumamente agradecida, no tengo amores posesivos, no debo cumplir horarios o tareas, puedo invitar gente o salir con gente , si llego tarde no hay reclamos , si duermo en otro lado tampoco, mis amistades pueden dormir conmigo en mi casa y no importa si compartimos sexo o no, puedo laburar las horas que quiera sin tener que pensar en preparar la comida. En esta sociedad estereotipada y machista esto es mucho. Mi casa es un sueño y una gran burbuja.

Afuera no son tan benevolentes con nuestra forma de vivir pero nos nos importa nada porque el precio que pagamos es re chico al lado de las cosas que podemos vivir y construir los tres juntos.