La verdad acerca del poliamor

Un cuento de dos amantes (o tres, o cuatro)

El verano pasado en el cumpleaños de un amigo, un hombre se sentó al lado mío, me explicó que escuchó que yo era poliamorosa, y me preguntó si podíamos hablar al respecto. Prosiguió contando que él era poliamoroso de corazón, pero que su pareja jamás haría algo así: y por eso él la engañaba. Le pregunté si trató de comunicarle qué tipo de relación él quería realmente. No. No podía. Su pareja era muy tradicional, muy de mente cerrada. Le pregunté cómo se sentiría él si ella se involucrara románticamente con otra persona. Este fue un punto debatible. Simplemente, ella jamás haría eso. Oh, cielos…

El poliamor es usualmente descrito como una relación éticamente no-monogámica. Esto quiere decir, no-monogámica con el conocimiento y el consenso de todas las partes involucradas. Pero claro, hay infinitas interpretaciones al respecto. ¿La ética de quienes? ¿Qué acciones necesitan consenso? ¿Qué es exactamente lo que queremos o necesitamos saber?

No es siempre fácil definir lo que es el poliamor, pero es bastante fácil decir lo que no es. No es engañar. No es mentir. No es desconsiderar los acuerdos que uno hace con las personas que ama. Y tampoco es posicionar a la gente monogámica como ciegamente tradicional o menos involucrada emocionalmente que la gente poliamorosa.

A pesar del intento desafortunado de mi interlocutor para usar la identidad poli como excusa para ser un desgraciado con su novia, la conversación afloró una pregunta interesante para mí. ¿Hay personas “poli de corazón” mientras otras son monogámicas fundamentalistas? ¿El poliamor es algo que uno es, o algo que uno hace?

Como una académica que leyó mucho a Judith Butler, tiendo a considerar a la accióny a la identidad en la misma línea. Yo pienso que las acciones que hacemos a lo largo del tiempo se convierten en nuestra identidad. No hay ningún “en el fondo”, ni “de corazón”. Si tus actos son amables, sos una persona amable; si son crueles, sos cruel.

De acuerdo a esta teoría de la identidad, todos tienen el potencial de ser monógamos o poliamorosos. Pero dado que la monogamia es socialmente aceptada, mientras que el poliamor tiene mucha más sospecha y juicio alrededor, es interesante cómo las personas terminan “actuando” o “siendo” poliamorosas. A lo mejor, al igual que en las orientaciones sexuales, hay algún componente genético para las preferencias poli. Pero de todas formas, ya sea por la experiencia de vida, condición biológica o combinación de ambas, algunas personas son más propensas al poliamor que otras.

Mi vida romántica temprana se vio caracterizada por la monogamia serial, al igual que sucede con muchas personas. A los 19 ya había tenido cuatro relaciones “serias”. Cada una había durado entre 6 y 18 meses. Y con cada una suponía que había encontrado al indicado, único y verdadero amor para siempre (otra vez).

Sin embargo, por esa época, también tuve un período de poliamor. No conocía la palabra para eso, pero por un tiempo estuve saliendo con dos personas, que estaban al tanto cada una de la otra, y que estaban contentas de salir conmigo de todas formas. “¡Emer tiene un novio y una novia!”  se burlaban mis amigos, remarcando mi identidad poli queer, en un barrio irlandés donde la mayoría me habría prescripto inmediatamente un exorcismo urgente. Por suerte mis mejores amigos me apoyaban, y es interesante cómo me desenvolví de una manera tan poli sin saberlo. Nunca había visto relaciones poliamorosas, ni en la TV ni en la vida real.

Recordando esa época, desearía haber tenido la palabra [poliamor], y cosas para leer. Una copia de “¿Cómo luce el poliamor?” o un sitio sobre comics de poliamor como Kimchi Cuddles. Me faltaban las herramientas que necesitaba para comunicarme y comportarme de manera amorosa y respetuosa, para poder desarrollar el poliamor de manera adecuada. Y como era de esperarse, hice un meollo de todo el asunto. Como en la monogamia, el poliamor necesita de trabajo. Pero, tal vez, al contrario que en la monogamia, también necesita de teorías. No se puede simplemente imitar los patrones de comportamiento que uno ve alrededor.

Esto origina otra pregunta: ¿Por qué se está expandiendo el poliamor? Si se necesita de mucha comunicación para que las cosas salgan bien, y si habiendo conseguido lo que uno quería para uno y la gente que ama, hay que lidiar con el juicio constante de otros, ¿para qué molestarse?

No intento convertir a nadie (aunque un bautismo masivo de poliamor suena divertido). Pero sé que cuando hablo de los beneficios potenciales del poliamor, las personas pueden percibirlo como un ataque a la monogamia; como si la declaración “la gente poli trabaja duro para deconstruir las emociones negativas de los celos” fuera un código para decir “todos los monógamos son unos celosos empedernidos”.

Una manera evidente de responder a la pregunta “¿Por qué el poliamor?” es que ofrece beneficios que la monogamia no. (Así como la monogamia ofrece beneficios que el poliamor no). Hay algo acerca de la dedicación a la honestidad y el trabajo emocional en el poliamor, que fomenta el autoconocimiento, la confianza y lacompersión (término poli para definir la felicidad que produce la felicidad romántica de un compañero/a). No estoy diciendo que la misma clase de intimidad no puede ser lograda en la monogamia; solo que mucha gente poliamorosa hace  énfasis en la honestidad y la comunicación emocional sin juicios, con un cambio mucho más marcado que en sus experiencias previas.

Otra forma de responder a la pregunta “¿Por qué el poliamor?” es para dejar de mirar las elecciones individuales y ampliar las estructuras sociales. A través de una lectura Marxista se puede entender que el capitalismo necesita de una familia nuclear, porque la lógica de acumular propiedad privada solamente funciona si la riqueza es hereditaria. Entonces es interesante observar que estamos viviendo en un tiempo en que la familia se está diversificando cada vez más rápido. Tenemos familias ensambladas, familias homosexuales, familias con un solo padre o madre; y menos común que éstas, pero cada vez más crecientes, familias poliamorosas. A lo mejor estos no sean los resultados de elecciones individuales, pero una señal de que la tendencia económica está en cambio constante. A lo mejor nos estemos acercando a una etapa de capitalismo tardío, y el poliamor puede ser una señal de eso.

Pero ya basta de filosofar. Luego de mi breve periodo de poliamor no-intencional durante mi adolescencia, regresé a la monogamia serial, esforzándome en vivir cada relación que embarcaba, experimentando toda la excitación, los momentos de amor más altos, y los momentos más bajos de llanto y corazones rotos. Los celos -míos y ajenos- era un asunto frecuente. Además, en dos instancias, las relaciones comenzaron cuando me pidieron que fuera monogámica. Habría preferido algo más abierto, pero esa no era una opción disponible. Cada vez, me internaba en las necesidades de mi pareja, porque me importaba y porque me sentía culpable de querer algo diferente.

Hacia el final de mi estadía en Londres y saliendo de una ruptura catastrófica, decidí quedarme soltera todo el tiempo que fuera posible. Conocí gente estupenda pero mis necesidades emocionales no encajaban con nadie en particular. Hablé acerca de esto con una de esas maravillosas personas. “A lo mejor el poliamor no es para mí”, reflexioné. Él se rió. Y me dijo “Emer, no sos tan poliamorosa como para acostarte con varias personas a la vez”. Duro, pero justo.

Por suerte me mudé a Montreal en Canadá: una ciudad que explota de queers, poliamorosos, anarco-activistas, yoga-veganos, donde soy, en última instancia, la persona menos “out” en cualquier fiesta. Montreal me ofreció verdaderos modelos de relaciones poliamorosas. Donde las cosas funcionaban, no funcionaban, o estaban siendo trabajadas para que funcionen.

Corriendo el riesgo de sonar asquerosamente embelesada, “mi vida es bastante ideal en este momento”. Me estoy por mudar con un compañero por primera vez en mi vida (algo que nunca había considerado antes). El amor es real. Inclusive mejor, porque pude construir este amor sin terminar otra relación que es también muy importante. En lugar de sentir que estoy viviendo una vida con una serie de reglas restrictivas y sintiendo culpa por desear otras cosas en secreto, siento que estamos escribiendo las reglas juntos.

Pero esta es mi historia, y yo soy solamente una persona. Y como hay tantos tipos de poliamor como gente poliamorosa, le pregunté a cinco amigos si me dejaban compartir sus historias.

Los casi-monógamos

Layla y su marido Dylan se conocieron en la universidad. Han estado juntos por 15 años y casados por 12. Tienen un hijo y aún siguen enamorados.

“Al comienzo de nuestra relación tuvimos una conversación donde nos dimos cuenta, que aunque queríamos pasar el resto de nuestra vida juntos, la fidelidad sexual o romántica no era tan importante para nosotros” comenta Layla.

Layla engañó a cada novio que tuvo antes de Dylan. Estaba preocupada de hacerlo de vuelta y echar todo a perder. Dylan solo había tenido una sola pareja “seria” antes de Layla, y en parte porque es un hombre queer, pensaba que podría haber experiencias de vida que se estaba perdiendo. Así que se hicieron casi-monógamos. En el transcurso de una década y media Dylan experimentó la sexualidad mixta, mientras que Layla descubrió que saber que podía tener otros amores significaba que era menos propensa a eso. Durante ese tiempo ella tuvo dos amistades románticas; menos que amantes, pero más que solo amigos.

Layla y Dylan siempre hablan cuando tienen sentimientos hacia terceros, y no continuarían con un coqueteo sin que el otro esté de acuerdo. “Somos adultos razonables”, comenta Layla, “y funciona para nosotros”. No le cuentan a muchas personas de su tipo de relación, por miedo a que los juzguen y tengan repercusiones en sus carreras. Así que, estimados lectores, ahora son parte del pequeño club que lo sabe.

La casi-soltera

“Siempre me enamoraba de todo el mundo”, comenta Sage. “Solía sentirme culpable al respecto”. Pero ya no le pasa más. En su relación más reciente la engañaron. Fue doloroso, pero su respuesta fue “¿por qué no hacemos que esto sea una cosa que esté bien hacer?”

Ella se metió de lleno en el poliamor, sin utilizar la palabra al principio, pero sintiendo plenitud en las relaciones donde podía amar de manera independiente. Sage es una de las personas más ocupadas que conozco. Si no está enseñando en talleres gratuitos sobre cómo generar espacios verdes en la ciudad, está organizando protestas feministas, o ensayando con su banda. Esto causó problemas en sus relaciones previas, y por eso tiene sentido que se haya movido hacia relaciones que respetan el espacio y el tiempo que ella necesita para ser ella misma.

Muchas personas poliamorosas tienen una relación primaria y relaciones secundarias, pero a Sage no le gusta la idea de las jerarquías. Ella tiene dos parejas y muchos amigos íntimos. Y cree que es importante recordar todas las relaciones en la vida, no solamente las románticas.

El poliamor no ha sido siempre fácil para Sage. Hubo un período en que tuvo que atravesar momentos muy difíciles y sus dos parejas (que no son las actuales) no fueron capaces de brindarle el apoyo que ella necesitaba. “Cuando mi salud mental no está bien, el poliamor puede agregar estrés”, comenta. El poliamor requiere de mucho trabajo emocional, y a veces a uno le faltan los recursos necesarios. “Pero también, es fácil mantener relaciones monogámicas cuando estás en un lugar estable”.

La familia poli

Yuli no puede hablar acerca de su compañera sin una sonrisa deslumbrada. Es madre de tres chicos; cortó con su ex un año atrás, aunque las cosas estuvieron inestables por un tiempo. Su nueva relación le dio no solamente un nuevo amor, sino una familia poliamorosa. Ella está enamorada de Helen, que tiene una relación primaria feliz, larga y estable. Esa pareja primaria de Helen, Sam, también tiene una pareja secundaria, Bea.

Como madre separada, con un trabajo full-time, Yuli puede contar con los adultos extra que hay ahora en su vida. A veces termina exhausta luego de una noche difícil con los chicos, y entonces necesita ayuda cuando le toca preparar el desayuno o el almuerzo para toda la familia. Helen, Sam y Bea cocinan, sirven la mesa, limpian y llevan a los chicos a la plaza.

De ese modo Yuli se siente apoyada como madre, amante y amiga, y ve en Helen y Sam un modelo de lo bien que pueden funcionar las relaciones poliamorosas. “Admiro la relación de Sam y Helen sin quererla para mí misma. Y es realmente lindo estar en un lugar en el que sinceramente me importa mi metamour ” Esta es la primera experiencia poliamorosa de Yuli y se siente agradecida, feliz y enamorada.

La conversión

Kelly conoció a Rowan en una fiesta y la invitó a salir. En la cita Rowan le contó que era poliamoroso y le preguntó si ella estaría abierta a algo así. Kelly dudaba pero le gustaba mucho Rowan. Ella leyó un poco sobre poliamor y hablaron sobre eso un montón. Pero rápidamente los dos se engancharon muy fuerte y solo tuvieron ojos para ellos dos. Cuando por fin tuvieron enganches con otras personas, se comunicaron bien, pero Kelly se sentía nerviosa al respecto.

Luego la compañía de Kelly la transfirió a otra ciudad por seis meses. Era una gran oportunidad para su carrera, pero un desafío en términos de mantener la salud de una nueva relación poliamorosa. Kelly sabía que Rowan estaba enamorado de alguien, pero le pidió que la esperara a que vuelva antes de permitir que otra relación se desarrolle. Rowan estuvo de acuerdo, pero luego de unos meses, trató de renegociar ese límite, lo cual confundió a Kelly y la decepcionó.

Ahora que la pareja está de vuelta reunida en la misma ciudad, la relación está un poco alterada por la distancia y los asuntos poliamorosos que surgieron. Rowan y su nuevo amor están desarrollando una relación, y Kelly también comenzó a salir con alguien nuevo. Kelly se sorprendió al ver que Rowan, el que tiene más experiencia acerca del poliamor, está sintiendo mucha inseguridad.

¿Kelly sentirá que la distancia y el poliamor juntos pueden ser un escenario desastroso? “No necesariamente, si se tiene una relación primaria bien consolidada, las cosas pueden ser inclusive más fáciles, ya que no habría que pasar semanas sin intimidad.”

¿Cómo se siente Kelly respecto del poliamor en este momento? “Me gusta que mi relación poliamorosa sea menos dependiente que mis relaciones pasadas, ambos tenemos nuestros propios amigos y vida social. Ha sido excitante pasar de la teoría a la práctica. Ahora me doy cuenta de que se necesita mucho más tiempo y energía del que creía, pero eso no significa que el poliamor no pueda funcionar.”

El boomerang

“El poliamor es realmente importante para mí”, comenta Claire. Ella ha estado en relaciones poliamorosas desde sus 20 años, con breves espacios de monogamia. Y ha amado a Fred, su pareja primaria, por 15 años, en varias capacidades. Cuando se pusieron a salir Fred le dijo a Claire que no podría tener una relación poliamorosa, que era monogamia o nada.

Duró cuatro años, “yo era estrictamente monógama”, dice Claire, “pero no podía estrujarme en una caja pequeña para hacerlo sentir seguro. Así que, dolorosamente, decidí romper la relación. No nos vimos por cuatro años, y cada uno creció. Nunca dejé de amarlo, y cuando nos encontramos otra vez, la pasión fue igual de intensa. Pero esta vez, fui yo la que colocó un ultimátum: poliamor o nada”.

Claire sabía que de otra forma, terminaría con resentimiento. “Y además, existe un gran principio que dice mi cuerpo es mío”. Claire es una mujer queer, y no quiere limitar su sexualidad. También le interesan las prácticas sexuales no convencionales, y quiere poder ir a fiestas y continuar siendo parte de esa comunidad. Y además ella ha sido una trabajadora sexual en varias oportunidades de su vida, y quiere que el trabajo sexual siga siendo una opción para ella. En resumen, ella considera que lo que hace con su cuerpo debe ser su decisión y de nadie más.

A medida que la relación se hizo más profunda, las inseguridades de Fred aparecieron nuevamente. A pesar de estar muy enamorados, no están seguros de que puedan reconciliar sus diferentes necesidades. Pero lo están intentando.

Les deseamos lo mejor. Porque de eso se trata el poliamor: encontrar formas de amar que funcionen para cada uno.

Fuente:http://www.theguardian.com/lifeandstyle/2015/apr/25/polyamory-more-than-one-lover-emer-otoole

Traducción:Nala, Navimuse