Orientaciones y Formas de relacionarse

Las relaciones poliamorosas son de mucho más que sólo parejas

En los últimos años, el poliamor se ha convertido en un término y una práctica más ampliamente conocido. Y quizás inevitablemente, ciertas concepciones erróneas y malentendidos acerca de qué significa “poliamor” también se han generalizado. Sería desafortunadamente difícil decir cuál, dentro de estos malentendidos, es el más común o el más dañino para las personas poliamorosas. Pero hay uno en particular que me gustaría hablar: la idea de que “poliamor” significa “pareja comprometida que tiene compañeros casuales aparte”.

Se ha hablado mucho de “matrimonio abierto” y “relaciones abiertas” en los años recientes, con algunos paradójicamente apodando la no-monogamia como “la nueva monogamia”. En esta concepción no-monógama de matrimonio abierto, todavía hay una pareja central, comprometida (frecuentemente legalmente casada), que permite mutuamente que el otro participe en relaciones externas puramente sexuales (o por lo menos casuales). Generalmente, cualquier discusión sobre los beneficios de esas prácticas gira alrededor de cómo fortalece y revigoriza la pareja central en cuestión. Quiero aclarar que no veo nada malo en la no-monogamia estrictamente sexual mientras que sea consumada genuina y consensualmente para todos los involucrados, incluyendo a las parejas externas. Pero para aquellos de nosotros que viven en familias poliamorosas, puede ser increíblemente frustrante cuando la gente usa esos conceptos de matrimonio abierto para hacer suposiciones sobre la estructura de nuestras relaciones.

Como vivimos en una sociedad centrada en la monogamia, tiene sentido que la gente sólo pueda concebir la no-monogamia en lo que, en última instancia, todavía se refiere a términos monógamos. Hay una idea errónea común de que una familia poliamorosa no es muy diferente de un acuerdo de relación abierta: una pareja comprometida, con diversión frívola aparte. Pero la palabra “poliamor”, por definición, significa amar a más de uno. Muchos de nosotros tenemos relaciones profundamente comprometidas con más de una de nuestras parejas, sin jerarquíaentre ellos y sin “pareja” nuclear en el centro de todo. Para mí, esta noción de que debe haber una relación más importante, un verdadero amor, se siente muy parecido a cuando la gente mira a las parejas del mismo sexo y piensan que una de las personas debe ser el “hombre” en la relación y que la otra debe ser la “mujer”. Después de todo, ambos malentendidos son el efecto de las personas intentando injertar sus concepciones normativas de amor y relaciones a personas que se emparejan de formas no normativas. Parece ser fácil para muchas personas reconocer que los humanos son capaces de amar a una persona y aún así disfrutar el sexo con otras (asumiendo, por supuesto, que los términos de su relación hagan que ese comportamiento sea aceptable). Pero es mucho más difícil para las personas pensar fuera de la noción de cuento de hadas de “el único” e imaginar que puede ser posible amar románticamente a más de una persona a la vez.

El desafortunado resultado de esto es que, para aquellos de nosotros en más de una relación seria y significativa, el mundo a nuestro alrededor insiste en ver a una de esas relaciones como menos válida que la otra, especialmente cuando una de esas relaciones es anterior a las otras. He estado con mi esposo durante 17 años, casada durante 11. Pero también estoy enamorada profundamente y comprometida con mi novio de dos años y medio, y duele que la gente asuma que esa relación es simplemente algo frívolo y recreacional fuera del matrimonio.

Otro efecto secundario de este malentendido es que la gente frecuentemente se preguntan por qué las personas poliamorosas necesitan hablar abiertamente de “lo que pasa puertas adentro”. Escuché muchas veces que no debería haber razón para divulgar las relaciones poliamorosas propias con los padres, hijos o vecinos. Eso puede ser lógico si de lo que estuviéramos hablando fuese de relaciones extra-maritales exclusivamente sexuales. Pero mi vida con mis parejas no se reduce a “lo que pasa puertas adentro” más que cualquier relación seria, a largo plazo. Compartimos una casa y una vida; somos una familia. Reconocer abierta y públicamente  a mi novio como mi pareja no es sólo decir que tenemos sexo. Es decir que, como mi esposo, él es mi pareja en todo sentido de la palabra. Él me ama y me apoya y me respeta. Me ve en mis peores momentos y aún así quiere pasar su vida conmigo. Sería inimaginable para mí ocultar la naturaleza de nuestra relación, pretender que es simplemente un amigo o un compañero de piso, no tenerlo a mi lado en las bodas y funerales y las reuniones festivas familiares. Pero esto es exactamente lo que la gente espera de mí cuando preguntan por qué siento la necesidad de ser “abierta” acerca de mis “asuntos privados”.

No toda la gente poliamorosa tiene múltiple relaciones igualmente comprometidas, y muchos designan una relación más central (típicamente conviven) como “primaria”.  Pero mis parejas y yo no somos inusuales entre las personas poliamorosas. Muchos comparten hogares en configuraciones como las nuestras, o como tríadas o cuadras o redes complejas de cinco o más personas comprometidas. Muchos tienen relaciones profundas y duraderas sin ningún tipo de convivencia. Proyectar las concepciones tradicionales de amor y compromiso en estas relaciones, verlas sólo como una ligera variación de la monogamia, es negar todas las formas variadas en que las personas poliamorosas forman relaciones y familias.

Si tenés amigos poliamorosos, familiares o conocidos, por favor, no asumas sobre sus vidas basándose en cómo crees que se ve una configuración no-monógama. Dejales decirte cómo definen sus relaciones. Y si identifican a múltiples personas como sus parejas, no intentes deducir quién es más importante que quién, imaginando jerarquías incluso cuando te dicen que no hay ninguna. Aunque puede que no encaje en cómo conceptualizás el amor, ofrecé a las relaciones poliamorosas la misma validación que ofrecerías a cualquier otra. Y recordá que es algo común para ser el humano querer ser capaz de decir al mundo – y no que el mundo diga – a quién amamos.

Fuente:http://www.huffingtonpost.com/angi-becker-stevens/polyamorous-relationships_b_4370026.html

Traducción:Luna B.