Orientaciones y Formas de relacionarse

Preguntas frecuentes sobre poliamor – una entrevista conmigo mismo

Por Julián Fernandez / 07/01/15

Pará… ¿qué es el poliamor, entonces?

Qué bueno que preguntaste eso. Poliamor significa “amar a más de una persona”. Este amor puede ser sexual, emocional, espiritual, o cualquier combinación de los mismos, de acuerdo a los deseos y acuerdos de los individuos involucrados. Una persona también puede ser poliamorosa si está abierta a la posibilidad de relaciones múltiples, simultáneas, y que cuenten con el consentimiento y conocimiento de todos los involucrados pero no está involucrada en una relación poliamorosa. Algunas personas piensan que la definición es un poco amplia, pero está bien que tenga espacio para que entren todas las configuraciones poli que existen.

¿No es lo mismo que ser swinger?

No. Los swingers se enfocan en el sexo recreativo, aunque también suelen desarrollar amistades y lazos más profundos. En el poliamor, el foco está en las relaciones.

¿Eso no es lo mismo que engañar, o ser cornudo consciente?

El engaño involucra una mentira, una trampa o un ocultamiento. Las relaciones abiertas se basan en que toda persona que participe en ellas esté de acuerdo y de su consentimiento a la apertura de la relación. No hay un engaño porque no hay una mentira. Qué tan “abierta” es la relación y qué tantos detalles se comparten es parte del acuerdo de cada relación.

La diferencia clave entre el poliamor y el engaño es que en el poliamor, todos los involucrados están al tanto de la situación, y están de acuerdo con ella (en otras palabras: dan su consentimiento).

¿No sigue siendo una manera de decir que tu pareja te deja meterle los cuernos?

No. Meter los cuernos es romper las reglas de una relación. Si no estás rompiendo las reglas de tu relación, por definición, no estás metiendo cuernos ni engañando.

OK, entiendo. El poliamor es para la gente que le tiene miedo al compromiso.

No, no, no. De hecho, es casi opuesto: una persona que no puede dar su compromiso a una persona, seguramente tampoco pueda darle su compromiso a dos. Se trata de ser fiel a tus propios sentimientos y a las personas que amás.

Pero si amás a alguien, no deberías querer a nadie más…

Esa es una idea común, pero en la práctica hace un poco de agua. Muchas personas creen que alguien que tiene múltiples amores no puede dar “todo su amor” a nadie. La idea general es que si amás a una persona, podés expresar ese amor con todo tu corazón, pero si amás a múltiples personas, tu amor está dividido y racionado, y por eso no puede nunca ser tan profundo. Esto está basado en un modelo de escasez del amor – o sea, que sólo tenés una cantidad limitada de amor para dar, y si das tu amor a una persona, entonces no queda más amor para darle a nadie más. La realidad es que el amor no es como el tanque de combustible de tu auto, ni tu cuenta bancaria. O sea, no es un recurso finito. El amor funciona de maneras poco intuitivas, pero maravillosas e impredecibles. En términos más técnicos, funciona como un bucle de retroalimentación: mientras más amor das, más amor tenés para dar.

Otras personas creen que no es posible amar a más de una persona, así que si estás en una posición en la que estás en una relación con una persona y te enamorás de otra, esto “prueba” que no amás realmente a la persona con la que estás, ¿no? Después de todo, lo que nos enseñan es que tenemos que buscar a nuestra media naranja, nuestra alma gemela, en un mundo de siete mil millones de personas, LA persona que es la indicada. Este es el modelo de escasez del amor – la noción de que el amor es raro, que sólo podemos tener un amor verdadero, y que una vez que conocemos a ese amor verdadero, la parte de nuestros cerebros que nota a otra gente se apaga.

¿Y los celos?

Algunas personas no sienten celos; es como si no les hubieran instalado esa parte en la fábrica. Otras, incluyendo a personas poli con años de experiencia, sienten celos, lo cual ellos identifican como una señal de que algo necesita ser investigado y resuelto, al igual que con la depresión o el dolor. Los celos no son una prueba de amor (diferenciando al poliamor de la monogamia insegura o posesiva) ni un fracaso moral. El poliamor no es la “cura” para los celos, ni tener celos te excluye de practicar el poliamor. La no monogamia es simplemente otra circunstancia en la que experimentar celos. Es importante respetar las reglas que estén establecidas en la relación.

¿Hay reglas para ser poli? ¿Cómo que reglas? Querés tener sexo con alguien, vas y lo hacés, ¿no?

No funciona así. Hay tantas variedades de poliamor como personas poliamorosas. No hay una Única Manera Correcta de crear una relación poliamorosa, aunque las relaciones poli éticas involucran honestidad, respeto y compasión. Una relación poliamorosa no se trata de sexo – se trata de construir una relación romántica con más de una persona a la vez. Y sí, hay reglas.

Nadie tiene derecho para decir Así Se Hace. Lo mejor que puede hacer alguien es decirte qué le funcionó y qué no. Si querés reglas, las podés hacer vos, de acuerdo a lo que establezcas con tu(s) pareja(s). No hay garantía de éxito y no dejes de revisar tu panel de instrumentos durante el vuelo. En nuestros artículos de experiencias podrás leer algunos ejemplos de cómo ciertas personas hicieron funcionar sus relaciones abiertas o poli.

¿Cómo deciden quién duerme dónde, cuándo y con quién?

Como con las reglas, las personas involucradas son las que deciden, y lo que le funcione a una relación por ahí no sirva para nada en otra. Algunas personas “dividen” la semana, otros se meten todos en una misma cama, y algunas personas pueden amarse mutuamente, no tener sexo, y elegir vivir en hogares distintos si eso es lo que les queda más cómodo. La respuesta evoluciona en base a discusión, empatía y práctica.

Todo bien con el amor libre y la open mind, ¿pero por qué mi pareja va a querer tener sexo con otra persona si yo soy suficiente?

No se trata de ser suficiente. Se trata de que, como dijimos antes, cuando nos enamoramos de alguien, la parte de nuestro cerebro que experimenta atracción no se apaga. Una vez me preguntaron “¿Cómo podés soportar que tu novia esté con otra persona? ¿No te parece que por ahí es porque él es mejor en la cama que vos?. La respuesta larga a una pregunta así es muy compleja. La respuesta corta es simple: “No me interesa. No es una competencia.”

Así como puedo llevar a mi pareja a un restaurant y no agonizar sobre el hecho de que la comida del restaurant le guste más que la que yo cocino, no voy a agonizar sobre el sexo que tenga con otra persona, porque no estoy compitiendo.

Pero… ¿las relaciones poliamorosas funcionan?

Depende de qué quieras decir con “funcionar”. Si te referís a si duran “hasta que la muerte los separe”, la respuesta es la misma que para relaciones monógamas: son una minoría, pero puede suceder. Algunas personas eligen no tener relaciones de toda la vida. Otras personas compran una casa entre tres y hasta tienen hijos. Una relación poliamorosa no tiene ni más ni menos chances de éxito que una monógama, aunque puede haber ventajas en cuanto a penas compartidas y alegrías compartidas, como dice la vieja frase.

¿Qué ganás con esto además de tener sexo con un montón de gente?

Primero que nada, ser poliamoroso no significa que estés teniendo sexo con un montón de gente. Quizás significa que sólo tenés una pareja más de lo habitual, pero la respuesta a la pregunta en sí es que la respuesta varía de persona a persona. ¿Por qué alguien se compromete a una relación romántica? Algunos para tener con quien compartir proyectos, otros por la compañía, y miles de motivos más. A fin de cuentas, somos animales sociales, y la intimidad es buena para eso. Muchos somos más felices cuando estamos en una relación que cuando no.

Bueno, OK, ¿pero por qué no alcanza con una sola persona?

¿Qué dirías si tuvieras un hijo, y decidieras tener un segundo, y tu primer hijo te preguntase por qué él no te alcanza. La pregunta no tiene sentido, una vez que entendés que no se trata de “alcanzar” ni “ser suficiente”. Empecemos por el hecho de que la mayoría de la gente NO tiene intimidad con una sola persona. Muchos comparten la intimidad con una persona a la vez… en teoría. La mayoría de las encuestas establece que un porcentaje importante de gente adulta (entre 20% y 70%, dependiendo de qué encuesta consultes) ha admitido haber engañado a su pareja estable por lo menos una vez, estableciendo que de la teoría a la práctica hay un largo trecho.

Pero eso es distinto. Eso es engañar.

Precisamente. Si querés más de un amante – y la mayoría de la gente lo quiere, a pesar del mito popular – la integridad y la decencia exigen que seas honesto y directo al respecto. De hecho, es sorprendente la cantidad de gente que está de acuerdo con engañar a una pareja (o facilitar que otra persona engañe a su pareja) pero no puede aceptar la idea de tener múltiples amantes de manera honesta, consensuada y sincera. Esas personas no son mis amantes – una persona que puede traicionar a su pareja puede traicionarme a mí, y no quiero a esa gente en mi vida.

¿Así que todo el mundo es poliamoroso o está metiendo los cuernos?

No. Mucha gente parece estar programada para la monogamia, así como mucha gente parece estar programada para el poliamor, o para cualquier otro tipo de relación. Sea lo que sea que prefiere cada quien, lo que importa es que sean honestos con sí mismos y con las personas con las que se involucran.

¿Qué tiene de malo la monogamia?

Nada.

¿Por qué no la querés, entonces?

Para quienes tienen tendencias poliamorosas, las relaciones poliamorosas simplemente ofrecen más, y las dificultades innatas que tienen estas relaciones no pensan tanto como la felicidad y el amor que les proveen.

Por ejemplo, me gusta pensar que en una relación monógama, la persona con la que estás es tu pilar, pero tu “polícula” en una relación poliamorosa es una red… y si te caés, es más fácil caerse a una red que a un pilar. Tenés una estructura de soporte diversa, numerosa y sólida. A veces, tener más ojos y cabezas hace que los problemas de una relación sean más fáciles de identificar y resolver.

¿Cómo sé si soy poliamoroso/a?

No estoy seguro. Sólo vos podés saber. De acuerdo a la filosofía de algunas personas, la gente no es poliamorosa, aunque su comportamiento puede serlo. De acuerdo a otra gente, las personas no son poliamorosas ni monógamas, pero las relaciones sí. Si no tenés certeza de que sos poli, lo mejor que podés hacer es actuar con amabilidad, honestidad, responsabilidad y comunicarte claramente a medida que aprendés. La palabra “poliamoroso/a” es, como todas las etiquetas, una herramienta, o un descriptor cómodo. Lo que hagas y cómo tratás a las personas que amás es probablemente mucho más importante a la larga que encajar en algún término descriptivo u otro.

¿Pero cómo le explico a alguien que me interesa que quiero una relación poliamorosa? Me van a sacar cagando.

Te puedo sugerir honestidad con las personas con las que interactuás y con tu propia persona. Nadie tiene reglas acerca de Cómo Se Hace. Un tema que sale con frecuencia en conversaciones sobre poliamor es la comunicación. Si hay un ladrillo con el que construir una relación, probablemente sea ese. Si podés hablar sobre tus esperanzas, ese es el primer paso a hacerlas realidad. Si ya estás en una relación y no has hablado con tu pareja acerca de qué querés y cómo te sentís, pero te estás preguntando “¿cómo empiezo con esto de ser poli?”, puede que tengas algunas reservas para hablar con tu pareja al respecto. Lo que hagas será determinado por tu ética y tu situación.

¿Cómo le explico a la gente esto?

No le debés explicaciones a nadie. Estás feliz. Tus sentimientos no requieren justificación. Es un error tratar de reconciliar lo que sentís con una clasificación social, porque la clasificación puede no adecuarse a vos. Vos sos, y tu relación es, y nada más. Si otras personas quieren entenderlo, podés explicarles lo que sentís en términos básicos, y explicarles que esto es lo que te hace feliz.

- ¿Estás saliendo con mi hija o con esta otra chica?
– Estoy saliendo con ambas.
– ¿Así que le estás metiendo los cuernos?
– No. Ambas saben y están de acuerdo con que así sea, y estamos felices así.
– ¿A cuál de las dos amás?
– Amo a ambas.
– ¿A cuál amás más?
– No entiendo la pregunta. Son personas distintas, ¿cómo puedo medir eso?
– ¿Por qué no tenés un compromiso a una de ellas?
– ¿Por qué no puedo comprometerme con ambas?