Orientaciones y Formas de relacionarse

¿Qué tipo de no-monogamia es para vos? ¿Por qué?

Por Louisa Leontiades / 07/06/16

Si los humanos están programados para relaciones emocional, romántica o sexualmente exclusivas es una cuestión compleja pero para mí, ya está resuelta. Para resumir un debate extenso, los humanos son producto tanto de la naturaleza como de la crianza, nacen con una impronta de genomas únicos que pueden activarse o desactivarse por diversas interacciones y factores ambientales. Si bien tenemos una tendencia a unirnos de a dos, algunas personas se sienten más cómodas en la exclusividad mientras que otras no… y no hay solo dos opciones.

Irse hacia uno de los extremos y definirlo como la “única manera correcta” resulta totalmente irracional y una pérdida de tiempo. La vida es corta. Es mejor encontrar formas y estilos de relacionarse que funcionen para todos.

Pero incluso si te sentís más cómodo hacia la no-exclusividad (en las tres áreas o en cualquiera de ellas) no implica que una relación no-monógama sea adecuada para vos. Cómo llevás los celos/inseguridades, qué pensás del compromiso, la comunidad, el honor, la mentira, así como tu trasfondo cultural y creencias filosóficas, solo para nombrar algunas cosas, formarán parte de cómo elijas diseñar tu relación. Y todos esos factores pueden cambiar durante el transcurso de tu vida.

Aún las relaciones marcadamente monógamas suelen aceptar amistades profundas y emocionalmente intrincadas. A veces esto es suficiente para satisfacer una inclinación emocional no-exclusiva. Quizás algunas personas pueden resistir con poco esfuerzo sus inclinaciones no-exclusivas y tener sus propios motivos para hacerlo.

También podés elegir expresar inclinaciones no-exclusivas de otros modos: monogamia en serie, amistad romántica (pero no sexual), infidelidad, “ojos que no ven, corazón que no siente”, swinguear, amigos con derechos, hotwifing, cuckolding [1], poliamor (jerárquico y no jerárquico), polifidelidad, poliamor soltero, anarquía relacional y más. Algunas son más “éticas” que otras, pero la ética se define cultural y personalmente. Lo que es ético en algunas culturas es moralmente injustificable en otra.

¿Qué hace que una opción sea más atractiva que otra para vos? Sos la única persona que puede saberlo, y ese proceso de autodescubrimiento tiende a ocurrir por ensayo y error.

-          “Ojos que no ven, corazón que no siente”

Supongamos que tenés un trasfondo cultural o familiar en el que dar información incorrecta no se considera mentir. ((https://www.linkedin.com/pulse/culture-matters-chinese-asians-liars-dr-vivencio-ven-ballano)). Tampoco es algo necesariamente malo. Mentir es perfectamente aceptable, e incluso respetado cuando la honestidad chocaría contra el valor cultural mayor del honor comunal, estabilidad familiar y/o armonía. En esta relación particular, en esta cultura particular, se acepta tácitamente que la expresión sexual es una necesidad pero no siempre es compatible. La conexión amorosa no es tan importante como el matrimonio formal. La armonía se mantiene mejor a través de la mentira (o la negación plausible) que a través de la verdad.

El poliamor, que es difícil de esconder considerando que suele acarrear profunda conexión emocional y sexual así como honestidad abierta, puede no ser una opción adecuada. El riesgo de que terceros lo sepan podría implicar la deshonra para toda la familia. Donde el honor comunal, la estabilidad familiar y guardar las apariencias se consideran valores que están por sobre la honestidad, quizás la mejor táctica de supervivencia para expresar una inclinación no-exclusiva es una configuración (¿previamente acordada?) discreta y del tipo “ojos que no ven, corazón que no siente”, teniendo en cuenta que los terceros no son “máquinas de satisfacer necesidades” y que su participación en ese acuerdo debería ser consciente y consensuado.

(Leé ‘Lust Life’ para una opinión oriental individualista)

-          Swinguear en la misma habitación.

Supongamos que creciste en una familia de grandes logros, numerosa, donde distinguirse era importante para sobrevivir. Se genera una profunda necesidad de apreciación, acompañada con una inseguridad subyacente. Por lo tanto adherís a la noción de “jerarquía” natural y la división de trabajo dentro de tus vínculos. Supongamos también que entre tus valores está la monogamia emocional. Tu persona auténtica tiene naturaleza emocionalmente mono-amorosa… y descubrís que si te enamorás de una persona, eso supera tus sentimientos por cualquier otra.

También digamos que sos muy sexual y disfrutás distintos tonos de expresión sexual. Mentir – incluso por omisión – genera grandes sospechas y resalta las inseguridades, por lo que “ojos que no ven, corazón que no siente” no te funcionaría, ni tampoco ser infiel. El poliamor jerárquico entra en conflicto con tu estrategia bien conocida de ser número uno. Quizás la opción más feliz para vos para expresar tu inclinación no-exclusiva es swinguear en la misma habitación… al mismo tiempo que te esforzás para mejorar tu autoestima.

·         Anarquía Relacional

Supongamos que, como en el último caso, tolerás muy poco la mentira. Supongamos que has reconocido tu habilidad de amar a muchas personas al mismo tiempo en muchas formas diferentes (salve los griegos por enumerar seis formas distintas: eros, agape, philia, ludus, pragma, philautia) y el divorcio de tus padres ha dejado cicatrices fuertes, que favorecieron priorizar el sentido de comunidad como una necesidad básica. Por lo tanto, te gusta la idea de una configuración no jerárquica (como el poliamor) pero que permita una comunidad o red de amigos y familia, donde los vínculos contienen componentes variables pero no categorizados. Estás en contra de las relaciones reglamentadas y tus vínculos pueden – y esperás que lo hagan – pasar de amistad a romance y/o atracción sexual y quizás volver, durante el transcurso de la vida. Aspirás a la libertad y la confianza por sobre el deber y la fidelidad. Puede que tu mejor opción para expresar tu inclinación no-exclusiva sea la Anarquía Relacional.

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Me gusta llamar a las distintas expresiones que toman los vínculos “estrategias” que usás para que tus equilibrar tus necesidades relacionales y tus preferencias. El acto de descubrir qué estilo (exclusivo o no-exclusivo) tiene cada uno de ustedes emocional, romántica y/o sexualmente, puede ser una enorme fuente de conexión, una vez más, teniendo en cuenta de que estas inclinaciones no son binarias, y pueden fluir con el tiempo y con distintas personas. Cómo elijan diseñar su vínculo en equipo es una obra maravillosa. Algunas estrategias entran en conflicto entre sí, mientras que otras no. Una persona que prefiere la propia exclusividad puede ser muy sensible ante la mentira, pero quizás prioriza la autonomía, el espacio propio y le importa poco “cuidar la imagen”… por lo que le resulta más fácil diseñar un combo mono-poly para su relación. O quizás sea alguien que prioriza la seguridad, la consistencia y la inclusión por lo que necesita que la persona con quien se vincula se comporte en forma monógama, al mismo tiempo aceptando que la definición de monogamia en sí también cambia de persona en persona.

[1]: En el fetiche, el cuckold es cómplice en la "infidelidad" sexual de su pareja. La mujer que disfruta de que su esposo sea un cuckold se llama hotwife o cuckoldress si el hombre es más sumiso.

 

Fuente:http://louisaleontiades.com/what-flavour-of-non-monogamy-is-right-for-you-and-why/

Traducción:Mika Barbaressi

Revisión:Ivan Skoczylas Fiszer