Orientaciones y Formas de relacionarse

¿Qué es un Metamour? En mis términos

“Metamour” es una palabra especialmente rara del vocabulario del poliamor. Pero, igualmente, creo que es un término sorprendentemente útil y poderoso.

Nota: En este artículo defino algunas claves para las que uso este término en las relaciones. Otras personas pueden usarlo de otras maneras, pero intentaré ser lo más clara y consistente.

Las nuevas palabras, algunas de las cuales suenan raro, tienen mucho sentido a la hora de hablar sobre algo que supuestamente no tiene que existir (o al menos, no ser visible) en el común de la sociedad.

En nuestra cultura, donde la monogamia es el paradigma dominante (con un fuerte arraigo y un valor asumido con gran carga emocional), solamente se supone que tengas relaciones “serias” con una persona a la vez. Si a nadie se le permite tener más de una relación a la vez, no hay necesidad de emplear una palabra para las relaciones adicionales.

Todos los términos que tenemos para posicionarnos por fuera de esa norma, son triviales o negativos: engañar, picotear, jugar a dos puntas, mujeriego, Don Juan, fóbico al compromiso, etc.

Para los poliamorosos y la gente de mente abierta, todas esas palabras apestan. Por eso decimos “poliamor” y “abierto”: son dos términos positivos, descriptivos, que no están definidos por una falta o un juicio aberrante.

Metamour: Persona que se encuentra en una relación íntima (romántica o sexual) con un compañero íntimo tuyo.

Esa es la descripción básica. Pero el concepto de metamour tiene un montón de implicaciones importantes.

Una vez  que iluminaste la cabeza con  la idea de que es posible y que está bien tener más de una relación íntima al mismo tiempo, te enfrentás a un gran quiebre del paradigma de la monogamia: las relaciones abiertas/poli consisten en compartir, especialmente compartir información y entablar una comunicación directa. No se tratan de andar con secretos o esconder información.

Lo que distingue a las relaciones  poliamorosas de las más convencionales, no es solamente que hay más de un compañero  involucrado, sino que además esta red de relaciones superpuestas está completamente consensuada y son honestos al respecto. Esto significa que cada persona involucrada conoce sobre las otras personas involucradas, y consienten ese arreglo.

Este proceso de compartir información sucede a través de una confesión simple: “Estoy viendo a alguien más”, y a lo mejor se puede dar un nombre. Puede existir un acuerdo escrito, o simplemente un “ojos que no ven, corazón que no siente” en las relaciones casi-monogámicas, donde el acuerdo es justamente no contar a menos que el otro pregunte o quiera saber.

En las relaciones poli y abiertas por lo general, todas las personas involucradas se conocen entre sí, al menos, en las relaciones que llevan un tiempo y que están involucradas emocionalmente. Se conocieron, hablaron, con suerte se llevan bien de manera razonable, y probablemente también sepan cómo contactarse entre sí de manera directa. Esto puede ser genial ante una emergencia, pero además es una parte útil y mundana de la vida de los poliamorosos.

A esta altura, las personas de la tierra monogámica suelen llegar a conclusiones extremas sobre cómo los poliamorosos se relacionan entre sí. Nota de la realidad: no es que todas las personas en una red de relaciones poliamorosas necesiten o quieran profesar amor mutuo, ir juntos a la cama para sesiones calientes de orgías, o mudarse juntos para convertirse en una gran familia que duerme en una cama californiana. De hecho, esas situaciones son realmente raras en la comunidad poli.

Sin embargo, el valor de la honestidad, que es el sello del poliamor, significa que aunque todos tus compañeros no intimen entre sí, igualmente los une una conexión. Y eso no es solamente porque están todos relacionados con vos. Entendé esto: su conexión no se basa solamente en vos. Se trata de cómo cada uno afecta al otro y se relaciona con el otro directamente, y cómo cada uno influye en la perspectiva de su relación con vos.

Simplemente existiendo, los metamoures afectan el total del tiempo y la atención. Son parte del clima general emocional y la dinámica interpersonal. A veces conectan bien entre sí, o no, pero al igual que en cualquier relación adulta, generalmente las cosas funcionan mejor si los metamoures se pueden comunicar y llevarse lo suficientemente bien, para abordar temas antes de terminar en crisis. Los metamoures también pueden ser un recurso para varios tipos de soporte, no son solamente un “costo”, son también un beneficio potencial.

Referirse simplemente a “los otros amantes de mi pareja” no es correcto, porque no llega al fondo del asunto. Esas acrobacias del lenguaje reflejan más una distancia que una conexión. Distrae la atención de la unión que existe entre dos o más personas, que tienen algo tan importante en común, y que están generalmente involucrados en las vidas de cada uno, de manera directa o indirecta, lo sepan, lo quieran o no.

Así es como metamour se convierte en una palabra práctica.

  • “Mour” denota amor o intimidad. Como “paramour.”
  • “Meta” denota una amplia perspectiva, un sistema que implica más que solo una díada (la unidad atómica de las relaciones interpersonales) que se tiene en cuenta.

En mi experiencia, el centro de este concepto, desconcierta y altera a muchos monógamos (o aparentemente monógamos). Por lo general están filosóficamente bien con la idea de que alguien pueda tener más de una relación íntima al mismo tiempo, y que esto tiene que ser honesto y estar “permitido.” Pero la idea de que tus múltiples compañeros se conozcan entre sí, y se comuniquen de manera directa, ¿¿tal vez sobre vos?? Que puedas no solo saber de la existencia de otros hombres con los que se acuesta tu esposa, sino  a lo mejor también coordinar programas, comprarle una cerveza, o ¿tal vez llevarlo al trabajo alguna vez en la mañana? Y que otra gente pueda ver que tu esposa no solo está  “disponible”, sino que además tiene efectivamente otra relación  con alguien más, ¿y que vos estás más que bien con la situación?

O,lo que es peor, ¿puede que todos ustedes tengan que sentarse juntos a resolver una situación emocionalmente complicada, en la que uno está inseguro o celoso?…

Es precisamente esa falta de secretos y de compartimentación, con el potencial de una interacción directa, que cambia cómo una pareja es percibida, lo que altera el esquema de la gente monogámica. Las relaciones poliamorosas saludables no están constantemente reforzando la suposición de que sólo una relación puede ser legítima o verdadera. Inclusive si las relaciones no son todas iguales, por acuerdo mutuo (lo que es muy común en el poliamor.) También, la presunción de consideración, coordinación, negociación y colaboración entre metamoures, parece invasiva y humillante para muchos monógamos y casi-monógamos.

Acá hay otra nota de la realidad: hasta los monógamos saben que la monogamia no es lo que generalmente pretende ser. Todos conocemos personas que declaran ser (o posan como) monógamos, mientras tienen otras relaciones íntimas o sexuales a escondidas. Esto va desde una escala de sexo por webcam o por teléfono, a contratar prostitutas o “trabajadores sexuales”, a esporádicos encuentros sexuales, a romances estables, a un comportamiento infiel serial, hasta una completa familia adicional oculta.

Las conexiones entre metamoures siempre existieron en la monogamia; sólo que son terriblemente disfuncionales y destructivas.

En la cultura monogámica, si los metamoures se conocen (o saben sobre el otro), y si se encuentran, típicamente asumen una gran jerarquía y enemistad. Esos conocimientos y encuentros son usados generalmente como excusas para comportamientos horribles: ataques de celos, maltrato físico, romper cosas, abandono, abuso, silencio frío, rechazo sexual, sarcasmo hiriente, evasión, maldecir al otro a sus  espaldas, humillación, competencia agresiva, ridiculez, culpa, acusaciones, escenas de llanto, juergas de alcohol,  mudanza, comportamientos histéricos, enredos, venganza, y más.

Después de todo, así es como funcionan los triángulos amorosos en las películas. Los inevitables “ganadores” y “perdedores” están ordenados en los créditos del final, usualmente con el “invasor”  derrotado y repudiado.

Pista: las películas se mueven con el drama. Ese es el punto. Esto determina que las parejas armen una vida espantosa y relaciones miserables. Si modelás las metas y las conductas de tu vida, como en la TV y las películas, entonces no te sorprendas en encontrar mucho drama y decepción, sin una banda sonora que acompañe la situación.

En fin, el concepto del metamour es solo una manera práctica de describir personas que están en una red simultánea de relaciones significantes e íntimas. Puede que sean buenos amigos y que consideren a la familia de cada uno. Lo más común es que en las relaciones poliamorosas las personas tiendan a ser mutuamente respetuosas y se apoyen entre sí. O al menos pueden ser sociables, civiles y tolerantes, especialmente si algunas de las relaciones son muy nuevas, o aún están alejadas emocionalmente. En algunas malas situaciones los metamoures pueden degradarse, competir entre sí, sabotearse y anularse. No somos ángeles.

Pero inclusive si no se conocen entre sí, o saben del otro: los metamoures siguen siendo metamoures. Existen en ese contexto compartido. Ignorar esas relaciones no las hace desaparecer. Así como los hermanos que no hablan entre sí siguen siendo hermanos, pero su negación a interactuar deviene en incómodos casamientos y funerales.

No todos en la comunidad abierta o poli están cómodos con el término, o el concepto, del metamour. Algunas personas en estas comunidades piensan que la manera en que la gente poliamorosa maneja las relaciones entre metamoures tiende a ser, de alguna manera, coercitiva.

A su vez, algunas personas que se consideran y se llaman poliamorosas, se molestan al tener que lidiar considerablemente con los metamoures. Desafortunadamente, tuve  experiencias personales con este asunto, en más de una relación poliamorosa de larga duración. De hecho, fue una de las razones de mi reciente separación de mi novio de hace más de tres años. Eso fue una pena, y probablemente pudo haber sido evitado (o al menos, esa relación pudo haber terminado en mejores términos) si ambos se hubieran sentado y hablado conmigo para negociar soluciones aceptables a los asuntos que enfrentábamos.

Nota relacionada: las dos veces que salí con hombres ostensiblemente monógamos,  ambos declararon (en cierto punto) aceptar mi poliamor, y ambos se quejaron también, de que sentían que estaban siendo “forzados a tener una relación con” mi otro compañero del momento. Obviamente, esos muchachos no eran compañeros adecuados para mí, y rápidamente se rebelaron a medida que la relación progresaba. Además yo nunca los “forcé” a nada; simplemente me negué  a pretender con ellos que mi otro compañero no existía. El hecho de que yo no deseara mentirles para proteger su zona de confortabilidad, los puso profundamente incómodos.

Esas experiencias fueron horribles. Sin embargo, puedo entender la común disconformidad, entre monógamos y muchos poli/abiertos, de tener que considerar a los metamoures y tratarlos con respeto.

Todos fuimos criados en una cultura que le pone precio a las parejas; donde tanto a hombres como mujeres se les enseña a asociar nuestro valor personal con el hecho de si tenemos o no un compañero de vida. Ese es el gran motivo por el que mucha gente que tiene la intención de financiar sus vidas económicas, suele aferrarse a la idea de matrimonio y a otras relaciones significativas que son evidentemente tóxicas. Tener una pareja  prioritaria y públicamente visible, te “valida” como adulto ante los ojos de la sociedad. “Prueba” que sos capaz de comprometerte. Y prueba que sos valorable y deseable.

El miedo de estar sin pareja, y especialmente el miedo de ser juzgado por otros por ese motivo, es válido.  Si sos un adulto por encima de los 30 años, y si no tenés (y especialmente si no estás buscando) una pareja primaria, la gente probablemente te juzgue por eso:

-No serás invitado a muchos eventos de pareja, como cenas familiares.

-Tendrás conversaciones incómodas en donde la gente asumirá que tenés o querés una pareja primaria, y luego sentirán pena por vos, o a lo mejor te traten como una amenaza potencial, cuando ven que estás fuera de la escalera relacional.

-La gente puede sospechar que a lo mejor no sos un buen pariente.

-La gente puede hacerte elogios maliciosos sobre tu vida “de libre albedrío”.

-Podes tener que enfrentarte a la discriminación al tener que manejar ciertos  trabajos.

-Puede que tu familia te haga dormir en un catre en el lavadero, cuando todos están afuera de vacaciones (no es broma, eso le pasó a un amigo monógamo soltero).

Cuanto más pienso al respecto, pareciera que a lo mejor el punto de la cultura monógama no es sobre quién duerme o no duerme con quién, sino sobre quién es percibido como una pareja, y de conseguir beneficios (sociales y personales) conferidos por la pareja públicamente visible.

Este debe ser el motivo por el que “engañar” es común, sabido y casi-aceptado en la cultura convencional (aunque sea denigrante), mientras que los metamoures han sido largamente invisibles e ignorados (caramba, no teníamos una palabra para ellos, así que ¿cómo podían existir?)

Mantener buenas relaciones metamoures, inevitablemente implica  dejar de lado al menos algún privilegio de pareja, o al menos, abandonar la condición triunfante de tener la carta de pareja incondicional, alma gemela o prioridad superior, en cada situación o decisión. Algunas personas ven esto como un sacrificio. No pueden, o no quieren, ver los beneficios que los metamoures pueden aportar a sus vidas, y a sus relaciones.

Aún peor, en la comunidad poli, donde los valores de equidad son comúnmente difundidos, la resistencia activa y pasiva a atravesar la charla de tratar a los metamoures con respeto y consideración, convierte  a muchos poli “buena onda” en hipócritas desvergonzados.

Reitero, todo lo que dije aquí, es producto de mi visión, para esclarecer cómo uso este término.

¿Cuál es tu visión de los metamoures?, ¿creés que es una palabra y un concepto útil?, ¿cómo lo usas?, o ¿preferís otro término?

Fuente:http://solopoly.net/2012/09/29/whats-a-metamour-on-my-terms/

Traducción:Nala, Navimuse