¿Quién es Mina Tocci?

¿Cómo empezaste a colaborar en ALA?

Empecé a colaborar en ALA desde que se fundó, ya que yo venía de un grupo anterior donde compartíamos información y experiencias sobre la temática del amor libre, del cual luego salió la idea de crear ALA.

¿Qué es el amor libre para vos?

Considero “Amor Libre” a cualquier relación afectiva donde no se considere a ninguna de las partes propiedad de nadie, con lo que eso conlleva: libertad de pensamientos, de accionar, de relacionarse con otra gente, sin exigencias o coerciones.
Creo que la monogamia puede ser tranquilamente considerada una relación de Amor Libre siempre y cuando se cumplan estas cosas. Así mismo, una relación poliamorosa puede no entrar en la definición de Amor Libre.

¿Cómo definirías tu ideología con respecto a las relaciones?

Básicamente, pienso que la libertad tiene un valor muy importante. En la vida diaria, intento activar para que los seres humanos puedan alcanzar una mayor libertad, que como la entiendo yo, es una mayor capacidad de elegir, así sea teniendo más opciones al alcance, como conociendo las causas y consecuencias de estas opciones. Si eso lo quiero llevar a las relaciones, creo que la mejor forma que encontré por ahora, es la de relacionarse libremente sin imponer ni exigir nada a las otras partes y sobre todo, siendo sincera y honesta, para que quienes me rodean puedan elegir relacionarse conmigo o no, conociendo más aspectos de mi misma.

¿Cuándo empezaste a plantearte esto?

Hace muchos años, muy de a poco, cuestionando mitos sobre el amor romántico,  prestando atención a mi alrededor y viendo cuándo es que se terminaban las relaciones y por qué, charlando mucho con uno de mis vínculos, con quien en ese entonces teníamos una muy buena relación monogámica, con la que estábamos contentos.
Por otra parte, una de las inquietudes que tuve desde siempre, fue el encasillamiento de las relaciones, por ejemplo: si vos sos mi amiga no podemos hacer tal cosa, eso es de novios.

¿Cuáles fueron tus experiencias dentro del amor libre?

Primero pasamos por abrir la pareja, sólo podíamos tener relaciones sexuales fuera de ella, pero no vínculos románticos. No lo tomamos como el ideal, sino como un paso previo. Luego surgió la idea del poliamor jerárquico, es decir, abrir la relación a otros vínculos románticos y sexoafectivos pero con nuestra pareja como prioridad.
Y por último, pasamos a derribar las jerarquías en la pareja y con ellas, a derribar los títulos y la importancia que le dábamos a cada relación según la forma de interactuar. Me incliné hacia la anarquía relacional.

¿Cúal fue tu principal obstáculo para llevarlo a la práctica?

Por un lado, la idea externa de que las relaciones tienen que ser monogámicas sino no son valiosas o fuertes. Es muy difícil encontrar gente que no piense así, inclusive dentro de quienes dicen practicar el Amor Libre.
Por otra parte, y esto creo que es lo peor, no me siento capaz de ser totalmente coherente con mi idea de libertad. Hay algunas personas en mi familia que no saben de mi estilo de vida, no me animo a contarles porque, conociéndolos, las consecuencias serían muy graves y hoy por hoy no puedo afrontarlas.

¿Cómo viviste tus relación monógamas?

Al principio, en mi adolescencia, las viví de manera muy inexperta, cometí muchos errores. Era muy demandante. Luego tuve una relación monogámica de ocho años con la que aprendí muchísimo. Ese vínculo lo sigo conservando pero ya no es monogámico, es la persona con quien abrí mi relación.

¿Qué cosas cambiaron en tus relaciones afectivas cuando cambiaste este paradigma?

Antes pretendía ciertas cosas de ciertas personas sólo porque tenían un nombre: novio, amigo, etc. Ahora ya no las exijo. También me vi obligada a enfrentarme con mi parte celosa, que no era muy grande, pero que igual molestaba.

¿Cómo organizás tus tiempos con tus relaciones?
Básicamente, si me surgen ganas de verlas, arreglamos un día o algún momento para hacerlo. No considero que haya que tener un tiempo específico para nadie. En mi experiencia, que un vínculo sea más fuerte o más débil se resuelve sin la necesidad de forzarlo.

¿Creés que es necesario que tus parejas sexuales o románticas se lleven bien?

No creo que sea necesario para tener una relación, pero sí me parecería ideal que todas se lleven bien, para no tener que lidiar con reuniones en las que alguien va y otro se queda.

¿Qué opinas de la convivencia en el amor libre? ¿Qué dificultades encontraste? ¿Qué ventajas?

La convivencia me parece una elección tan válida como vivir en casas separadas. En mi experiencia, las dificultades y las ventajas que encontré, no las veo diferentes de cualquier otro tipo de convivencia, así sea familia, amistad, estudiantes que eligen compartir departamento. Lo que sí, en un estilo de vida que explora la individualidad, creo que cada persona tiene que tener su propio espacio dentro de esa casa.

¿Cómo te ves construyendo una familia con hijos?

Me encantaría construir una familia. Si pudiera hacerlo, me inclinaría por la crianza en comunidad. Un grupo de personas que tengan la misma importancia, responsabilidad y capacidad de decidir sobre la crianza. Sin embargo, todavía no estoy segura de que este sueño sea compatible con la anarquía relacional.

¿Cómo manejás tus inseguridades románticas y sexuales?

Mis inseguridades intento pensarlas. Primero, tengo en claro que son solo mías, que no es culpa del otro. Luego, intento resolver por qué me siento de esa forma. Si no puedo, pido ayuda. No la exijo. Si me quieren ayudar, genial! Sino, intento resolverlas de otra forma.

¿Y las de tus relaciones?

Partiendo desde la misma premisa: las inseguridades del otro no son mi culpa ni mi responsabilidad. Intento ayudar a las personas con quienes me vinculo y lo hago dentro de lo que puedo, pero porque los quiero y quiero que sean felices, no porque sea mi obligación.

¿Qué importancia tiene el sexo en tu vida para mantener una relación romántica?

Ninguna. El sexo es una actividad más que se puede realizar (o no) con los vínculos, como jugar un juego de PC, realizar un deporte, mirar una película.

¿En qué afectó a tus relaciones que no son sexuales ni románticas este cambio en tu vida?

Así como destruí los contratos con mis vínculos románticos, lo hice también con mis amistades. Algunas no lo entendieron, otras no lo comparten, otras sí. Descubrí que con algunas de ellas ya me venía relacionando así, sin exigencias.

¿Cómo lo tomó tu familia?

Algunos miembros de la familia lo tomaron naturalmente, como si les hubiese contado que me corté el pelo. Otros miembros no lo saben todavía. Pero en general fue positivo.

¿Qué crees que es necesario para poder hacer el cambio que vos lograste hacer?

No sabría decirte, porque cada persona es diferente. Pero en mi caso, lo fundamental fue tener un propósito más allá de las ganas de relacionarme con otra gente, que fue la búsqueda de la libertad. Definitivamente, si solo hubiera buscado un beneficio personal, no me hubiera inclinado por esta forma de vida.

¿Cuales considerás que son las desventajas del amor libre?

Principalmente, el aspecto social. Conozco personas que no pueden decir que practican el amor libre porque perderían su trabajo y pienso que quienes tienen hijos podrían tener problemas también y el discurso social que tira abajo cualquier otro tipo de relación que no sea la monogamia.

¿Tendrías una relación exclusivamente monógama de nuevo?¿Por qué?

No la tendría porque no entra dentro de mi nuevo paradigma relacional, que en parte consiste en no definir las relaciones. Por más que se base en una monogamia dentro del marco del amor libre, no podría ser compatible con la anarquía relacional.

¿Querés contarnos algo más?

No se me ocurre nada más por ahora que agregarle a las preguntas, quizás un consejo para quienes quieran cambiar su forma de relacionarse: piensen bien cuales son sus bases personales sobre ese cambio. El amor no solo se siente, también se piensa, se razona y se construye en base a reflexiones.