Orientaciones y Formas de relacionarse

Testimonio de Corcel Bucéfalo

Por Corcel Bucéfalo / 14/06/16

Constantemente leo sus historias acerca de cómo llegaron o eligieron el Amor Libre. Noto que en la general hay una búsqueda afectiva o una inquietud sexual de fondo que lleva a romper con los esquemas tradicionales de relacionarse. Y quiero compartirles mi historia porque se sale de esos ejes. La mía es la historia de una pérdida.

Yo descubrí el Amor Libre porque perdí a un hijo.

Un hijo de una relación monogámica tradicional. Si bien teníamos nuestras diferencias, no podría decir aún hoy que era infeliz en esa relación. Incluso más, nos queríamos mucho o lo que nos podíamos llegar a querer en ese marco de relación; con cierta ingenuidad.

Y sin buscarlo ni esperarlo, un día ella me dijo que estaba embarazada. Y desde el primer día fue una mezcla de amor, miedo e incertidumbre porque lógicamente éramos muy jóvenes (ella diecinueve y yo veintiuno) y no sabíamos qué nos traería el futuro con ésto. Pero lo aceptamos sobre todo porque teníamos la sospecha mutua que nos queríamos.

El embarazo fue complicado desde el principio, porque ella sufre de una condición congénita que se llama trombofilia. Pero el bebé fue creciendo y con él nuestras ilusiones. Pero las complicaciones se hicieron presentes y era necesario cuidarla mucho.

Hasta que llegó el séptimo mes y ella sintió una puntada en la panza en la noche y salimos corriendo al hospital pensando que se había adelantado el parto. Ilusos, porque sabíamos (ella especialmente) que no.

Y lo más loco de aquel momento fue que se practicó una cesárea como si fuera un nacimiento normal, pero nuestro bebé no sobrevivió. Y haber presenciado el enorme esfuerzo que implicó aquel momento y el cuerpito de nuestro hijo, nos destruyó el corazón a ambos. Cuando esperábamos el grito de un bebé reclamando su vida, solo recibimos un silencio helado.

¿Saben que es no poder de ninguna manera hacer algo por el objeto de tu más completo y profundo amor? Saber que indefectiblemente una parte de vos se está yendo en aquel acto... ¿Y que a pesar de que está hecho del mismo material que tu cuerpo y tu alma, no poder retenerlo?

Los dos fuimos quebrados en nuestra adolescencia, pero de distinta forma. La ironía es que a pesar de lo fuerte de la experiencia, no sirvió para unirnos más, sino para mostrarnos las fisuras de nuestra forma de vivir la relación. Pero nos queríamos mucho, como se puede querer a esa edad y bajo esas circunstancias.

La relación duró unos pocos meses más, no superamos el medio año. No tuve más contacto con ella, me enteré que se fue a vivir a España hace un tiempo ya.

Pero empecé por mi parte a transitar un camino en el cual fui aprendiendo que ahí tuve la lección más importante de mi vida. No se puede esperar depositar expectativas de más en el otro, porque en definitiva, ese otr@ (sea novi@, espos@, o lo que sea) tiene que transitar su propio camino.

Nicolás, mi hijo, vino a enseñarme el desapego.

Vino a enseñarme que no puedo esperar retener nada, solo puedo brindarme a la experiencia.

Y esto es lo que quiero compartirles. Bríndense a sus relaciones y dejen que el otr@ viva y que se brinde a ustedes.

Gracias por leer.