Testimonio de Mina

Por Persefone /

* Hace unos años abrimos oficialmente nuestra pareja, después de tener una relación de 8 años monogámica, de charlar mucho sobre modos de relacionarse, sobre los celos, sobre ser libre, sobre lo tanto que nos jodía la idea de que una persona sea de nuestra propiedad, etc.
No fue una cuestión de ganas de estar con otra persona, sino más bien una cuestión ideológica. No podía concebir la atracción por otra persona. No la sentía, no era una opción, hasta que empezamos a debatir y pude permitirme sentir cosas que antes no sentía por nadie más que mi pareja, pude pensar el sexo como una actividad que no es inherente a mi pareja.
Con el tema de los celos… realmente nunca fui muy celosa, y también he sentido celos de mis hermanos, y amistades. En parte cambié mucho mi forma de pensar por esta cuestión, de saber que la pareja no es lo único que el ser humano puede celar, y que en todas las otras relaciones los celos se ven como algo infantil, pasajero y no muy bueno. Por otro lado, este tipo de cosas me hicieron romper con el mito de la media naranja, y del amor romántico en general. Estamos completos así como estamos, sin nadie más.

* Cuando mi novio se puso de novio con otra chica y se enamoraron, cambió toda la estructura que teníamos conformada. Aprendí muchas cosas de esta experiencia, y sigo aprendiendo.
Aprendí que las relaciones son lo que son y no lo que uno quiere que sean. Que es mucho más genuino y valioso lo que te dan porque quieren dártelo y no porque figure en un contrato, explícito o implícito. Que el enamoramiento se contagia. Que el amor genera más amor, aunque lo reciba otro. Que la comunicación pasiva no es buena para las relaciones, sean o no monogámicas. También aprendí que una relación de a tres no es más complicada que una de a dos. Es más compleja, y eso no es lo mismo.