Un panorama más amplio del Poliamor

Por Jasna Tod / 24/02/16

He sido poliamorosa la mayor parte de mi vida adulta. Es algo a lo que me adapte gradualmente, a través del cuestionamiento,  la curiosidad y el debate; y es algo que siento como una parte significativa de mí.

Un amigo me preguntó recientemente si el poliamor para mí era una característica de la personalidad de una persona, o si era una característica de una relación y si podía cambiar de una relación a otra. Es una pregunta que me la formulan seguido desde que me separe de mi compañerx primarix hace un año.

Y aunque mi respuesta siempre ha sido la misma – que para mí, es una característica de la personalidad de cada unx – me he dado cuenta recientemente que esta no es una respuesta que muestre todo el panorama. Es verdad que el poliamor es algo en lo que creo firmemente, pero en realidad, el poliamor es una parte pequeña de una filosofía más grande que se me ha ido revelando en los últimos años.  

Amo explorar las formas en las que las amistades se desarrollan. Cuando conozco a alguien nuevo nunca sé la forma que la amistad va a tomar – en el principio, las posibilidades son ilimitadas, y eso es, al mismo tiempo, una sensación estimulante y sumamente reconfortante.  Amo ver la forma en la que la amistad evoluciona y cambia y se descubre a sí misma.

La mayoría de las veces, la amistad llega a volverse una cómoda compañía platónica. Nos llevamos bien, nos reímos juntxs, nos preocupamos por el otrx, creamos buenos recuerdos. Somos amigxs.

A veces, hay otras capas. A veces la amistad se vuelve un espacio que no tiene un nombre atinado. Tengo amigxs con los que hago cucharita tranquilamente. Amigxs con los que me gusta agarrarme de las manos. Amigxs que sostengo en mis brazos cuando están tristes, cuyas frentes beso para reconfrontarlxs. Es todavía una amistad, pero si estuviera en una relación monogámica con alguien, este tipo de amistad comenzaría a manchar las líneas de lo que está bien  y lo que está mal.

Y a veces una amistad platónica puede durar poco, pero aun así sentirse increíblemente significativa e íntima. Estuve hace poco en un evento donde conocí a un hombre del que no pude apartarme en toda la tarde porque nuestra charla era fascinante. Hablamos de sus viajes y de sus experiencias de vida, sobre mi trabajo y mis ideas, sobre la felicidad, sobre las conexiones humanas, sobre la aceptación y la autorreflexión. No me lo había encontrado antes, y posiblemente no lo encuentre de nuevo, pero compartimos una hermosa tarde conversando. No fue romántico, no fue físico. Solo fue auténtico y por eso hermoso.

La autenticidad es una de las cosas más importantes para mí. Quiero relacionarme con la gente en formas naturales y genuinas. Quiero formar amistades que se sientan cómodas para todxs lxs involucradxs. He descubierto que cuando dejo de tener expectativas respecto a lo que una amistad debería o no debería ser, lentamente esta empieza a tomar su forma natural y se vuelve algo mucho más hermoso.

A veces, la forma que toma roza lo romántico. Cuando esto pasa, viene con sus propias alegrías, sus propias experiencias y sus propias dificultades. Navegar el romance fuera de la norma de una narrativa social común construida es por lo menos difícil, y fuerza a una cantidad importante de autoexploración y comunicación. Demanda tiempo y energía emocional. Las veces en mi vida que he podido proveer estas cosas y focalizarme en relaciones románticas múltiples han sido las más felices y gratificantes de mi vida. Pero sinceramente, es raro tener el tiempo y la energía para ello.

No es que soy poliamorosa porque quiero estar en múltiples relaciones. Es solo que al ir viviendo y descubriendo amistades y conexiones que surgen naturalmente, no hay lugar para que la monogamia encaje cómodamente. Es como una pieza de rompecabezas que no encaja.

Y no quiero sugerir, de ningún modo, que unx no puede formar amistades y relaciones hermosas y auténticas siendo monógamx. No tengo nada en contra de la monogamia. Es solo que no podría adaptarme a ella. No hay lugar para ella en la forma en la que me conduzco en la vida.

Lo curioso, es que en realidad no tengo muchas citas. En mis 7+ años de ser poliamorosa, he estado con menos gente que mis amigxs monógamxs. Tengo amigxs poliamorosxs que tienen citas todo el tiempo, y lo adoran. Yo tampoco soy ese tipo de persona.

Solo quiero que mis amistades florezcan y crezcan hasta que lleguen a su nivel natural. Cuando ese nivel incluye romance o contacto físico, lo empezamos a llamar poliamor – pero no es realmente de lo que se trata, y supongo que nunca lo fue.

He portado esta etiqueta de “poliamorosa” como una insignia, como algo integral a quien yo soy como persona – y lo es, en el sentido que es inseparable de mí. Pero la atención está puesta en el lugar equivocado. No todo es sobre el romance. No todo es sobre el contacto físico. Al final, no es para nada sobre del poliamor. Es sobre la conexión humana en cualquier forma que pueda tomar.

Soy poliamorosa hasta la médula. No espero sentirme nunca diferente. Pero centrarse en el aspecto poliamoroso de esto, hace que se pierda el panorama completo. Y de algún modo en todos estos años, en mis explicaciones, pensé que estaba teniendo el panorama completo.

Espero que este post sea el comienzo de entenderlo.              

Fuente:https://medium.com/@JasnaTod/the-bigger-picture-of-polyamory-680a573f3d5f#.pza7d8ynj

Traducción:Alex Ravera