Orientaciones y Formas de relacionarse

El veneno oculto en el núcleo de la no-monogamia

Por Michon Neal / 11/07/16

Ser una persona con cuerpo femenino, queer, negra y poliamorosa es una ofensa a todo lo que está bien en el mundo. Ser, además, alguien con un gran apetito sexual, que escribe literatura erótica y a veces se hace llamar por un nombre masculino es bastante peligroso. Ser una mujer negra con autonomía y voluntad sexual propia es lisa y llanamente desagradable y escandaloso. Agregale a todo eso ser arromántica y demisexual y vas a obtener algo nunca antes oído.

Las mujeres negras somos mucho más propensas a la objetificación, la marginalización y el abuso físico, sexual y mental.

Y a pesar de los comentarios en More Than Two sobre las víctimas de abuso, esto de ninguna manera disminuye nuestra capacidad de distinguir límites sanos. No todxs los sobrevivientes de abuso somos iguales. En todo caso, el abuso nos hace más conscientes de la violación de límites. En realidad es al revés: quien no cuenta con límites claros desde el principio es más propenso a soportar durante más tiempo los abusos, no reconocer lo abusivo de ciertos actos, o creer que lo merecen. El resto de nosotrxs desarrollamos una mayor consciencia de qué podemos manejar y qué no y de quién puede resultar un abusador, y tardamos menos en ver las señales de alerta y salir corriendo de allí; sabemos que si no hacemos uso de esta consciencia y nos exponemos a situaciones de peligro, no vamos a llegar muy lejos.

Además, los abusadores sólo pueden aprovecharse de las debilidades que ya están presentes. Pero en las mujeres negras no es ninguna falla individual lo que nos hace más propensas a sufrir abuso. Nuestra debilidad se mezcla con nuestra sangre, entretejida por la historia. Está arraigada en los rincones más profundos de la sociedad y la cultura que nos rodean. Todavía persisten las ideas tóxicas que han fetichizado, demonizado y desmembrado el cuerpo de la mujer negra. Durante un largo tiempo no se reconocieron las atrocidades cometidas contra las personas negras y contra las mujeres, de la misma manera, aún no se reconocen las formas que toman esas atrocidades hoy en día.

Las comunidades poliamorosas y no-monógamas vienen ignorando los peligros adicionales que corremos las personas con cuerpos y deseos como los míos. Sostienen que el poliamor no tiene incumbencia dentro de la comunidad queer en general, porque en la mayoría de los casos, lo peor que lxs polis blancos han sufrido por practicar libremente su no-monogamia es el ostracismo.

No se dan cuenta de que nosotras podemos perder la custodia de nuestros hijxs porque se cree que no tenemos las condiciones para ser madres. No entienden que en la comunidad negra es práctica común que un grupo de amigos varones se pasen a una mujer entre ellos. No se dan cuenta de que nosotras corremos más riesgo de ser atacadas sexual, verbal o físicamente por ser no-monógamas, además de por ser queer. Para intentar “curar” a las lesbianas y a las polis, han creado la "violación correctiva". La comunidad poli anda vendiendo que la honestidad es la mejor política en todos los casos, sin darse cuenta de que ser honesta con alguien que te lastima o quiere lastimarte puede llevarte a la muerte.

Todas estas son cuestiones que la comunidad poli mainstream parece ignorar. Raramente se discuten los pocos casos de abusos de los que sí se enteran. Hay un motivo por el cual la comunidad poli puede albergar tantos abusadores, y es la misma razón por la cual la comunidad negra se opone fervientemente a la no-monogamia femenina. Esta razón es que la comunidad poli mainstream todavía entraña*  muchos de los mismos supuestos sobre amor, compromiso y raza que la comunidad monogámica de la que ha salido. Puede que hayan abandonado de la idea de que solo se puede amar a una persona, a quien le deben fidelidad sexual, pero no han avanzado mucho más lejos. Aún falta un análisis crítico de las estructuras que sostienen nuestros ideales culturales de vínculo de pareja, familia, convivencia, romance y matrimonio.

No hay una evaluación crítica del romance, el poliamor y la no-monogamia. Lo único que hay es consejos, un poco de investigación básica, y fiestas. A la comunidad le importa más salir con gente y aprender compersión; las cuestiones de género, madurez emocional, autonomía, identidad queer, economía y raza quedan al margen. Cuando una persona mono se hace poli, trae todo su bagaje a cuestas. No dirige el enfoque a transformar su panorama mental, sino simplemente a ampliar su esquema mental en algunas maneras, bastante limitadas. En este sentido, la mayoría de lo poli parece ser una continuación de lo mono.

En la comunidad negra la presión religiosa es mucho más fuerte, y parece estar muy profundamente inculcada en la vida de las personas. Las películas que mejor nos representan son del imbécil de Tyler Perry. ¿Cuántas películas de negrxs viste que no tengan un elemento religioso (que no sean de drogas, pandillas o comedia)? Las mujeres negras polis están bajo constante ataque, de todos los flancos y con todas las armas.

Con frecuencia, cuando se plantea el poliamor en la comunidad negra, se lo hace con una fuerte inclinación patriarcal. Los hombres negros controlan mucho la sexualidad de las mujeres negras, y el sexo con otro hombre queda frecuentemente fuera de la discusión. Si a ella se le permite la no-monogamia, por lo general es únicamente con otra mujer, bajo el permiso de él, y con la participación de él. Sí, de algún modo todo eso de la búsqueda de unicornios es aún más retorcido y engañoso en la comunidad de color.

Aún cuando no enfrentamos la amenaza del daño físico o psicológico, estamos frente a gente de otras razas que preferirían (aún sin intención) salir con alguien de su propia raza. Y aún si logramos encontrar unx blanco, asiático, hispano, indio, o de otra raza que quiera estar con nosotrxs (en serio, no como fetiche), entonces sufrimos el ostracismo de nuestra gente. Hemos traicionado a nuestra raza por salir con gente de otras. El odio que lleva a marginar a alguien por tener un hijx mestizo, por convivir con un hombre blanco o por solo salir con mujeres asiáticas es sorprendente. La cantidad de odio que recibimos es ridícula.

Sin embargo, esto no es ni va a ser admitido, estudiado ni comprendido por los creadores del contenido que consume la generación poli actual.

 

Lxs polis dicen que todo trata de amor. Toda su literatura y noticias, hasta ahora, está orientada a eso. Pero hay algunos asuntos y perspectivas que están ausentes en la discusión. En los años que lleva la era del amor libre, todavía no he visto nadie con el oído de la comunidad que debata estos asuntos. Su falta nos está consumiendo vivos.

 

Y no soy yo sola:

 

Lee este artículo de Lebohang “Nova” Masango.

Es una poeta negra de Johannesburgo. Hasta donde sé no es no-monógama, pero eso no importa. Su cuerpo es propiedad pública, lo cual constituye un problema a nivel global y con graves consecuencias para las comunidades no-monógamas. Los supuestos y la falta de visión en el trato interpersonal están tan internalizados en el poliamor, que ¡terminamos dedicando nuestra literatura a explicar cómo tratar (y tratarnos) como seres humanos! La gente está muy acostumbrada a tratar al otrx como propiedad, sobre todo al vínculo amoroso. Es por acá que aparecen los celos, las reglas y las prohibiciones. Eso no está bien. Podemos (y debemos) hacer las cosas mejor.

Para algunas de nosotras... es una cuestión de vida o muerte.

 

Fuente:http://postmodernwoman.com/the-poison-hidden-within-the-heart-of-non-monogamy/

Traducción:Malena Carranza

Revisión:Iñaki Garay, DemonWeb

Edición:DemonWeb